
Las rutas de bajo volumen están constantemente bajo el riesgo de desaparecer, explicó la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) citando factores como una carencia de economía de escala.
Una ruta de bajo volumen suele presentar una demanda reducida y frágil, así como una menor frecuencia de vuelos, ante ello, a una aerolínea, en términos económicos, le resulta muy difícil reducir el costo por unidad a medida que aumenta el nivel de producción.
Los cambios en la demanda, los costos operativos y las cargas administrativas o regulatorias pueden tener un efecto desproporcionado en las rutas de bajo volumen, que con frecuencia atienden a comunidades más aisladas.
A nivel global, 6 mil 500 rutas operadas en 2024 fueron discontinuadas en 2025. De este total, las rutas que ofrecían menos de 20 mil asientos representaron el 41.8%, pero concentraron el 91.8% de todas las cancelaciones.
Del total de rutas canceladas, el 76.4% ofrecía menos de 10 mil asientos al año, a pesar de representar solo el 27.3% de toda la red.
“Para ponerlo en perspectiva: 20 mil asientos anuales equivalen a un vuelo de ATR-72 cinco veces por semana, un vuelo de fuselaje estrecho dos veces por semana, o un vuelo semanal de fuselaje ancho”, explicó IATA.
Por otro lado, las rutas de volumen muy alto, con más de 250 mil asientos al año, representaron el 9.2% de la red, pero apenas el 0.1% de todas las cancelaciones.
Asia-Pacífico registró la menor proporción de rutas por debajo de 20 mil asientos, con el 33% de la red total, pero estas representaron el 87% de las rutas canceladas en la región. En tanto, Norteamérica tuvo la mayor proporción de rutas de bajo volumen, con el 47% de la red, y el 97% de las conexiones canceladas pertenecían a esta categoría.
En las demás regiones, la proporción de rutas de bajo volumen y su participación en las cancelaciones fue la siguiente: América Latina 44% (90%), África 46% (96%), Europa 45% (92%) y Medio Oriente 35% (91%).







