
En mi opinión Grupo Aeroméxico tiene un problema importante con su flota y se llama Embraer 190, operado por su filial Aerolitoral que emplea el nombre comercial de Aeromëxico Connect, cuyas economías ya no están resultando las óptimas y por ende hay que pensar en ir reemplazando esos 34 ejemplares actualmente en su flota.
La que con justicia es considerada la aerolínea bandera mexicana dado el alcance internacional de red de rutas también tiene un problema laboral relacionado con los Embraer, llamado Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México, por sus siglas ASPA de México, que complica la sustitución de esos equipos por esas complejas aristas que caracterizan sus relaciones bilaterales.
Si bien es cierto que todo tiende a que, conforme se retiren los 190’s de la flota de Connect, Aeroméxico empleará sus Boeing 737-800 y MAX 8 en las rutas operadas por el modelo brasileño, por lo menos es lo que escucho entre mis cercanos versados en el tema, también es cierto es que ahora sí que “hasta no ver no creer”.
Y es que no solamente me parece que el 737-800 es demasiado avión para la mayoría de las rutas operadas por los Embraer (un Ciudad de México-Querétaro sería un claro ejemplo), sino que los propios 737’s en general, incluyendo hasta el MAX, me resultan cada día más modelos anacrónicos que requieren con urgencia el comienzo del desarrollo de su sustituto o sustitutos, llámense Boeing 797 o Airbus A360, mismos que se estima andarán en un rango de capacidad muy superior al que tienen los Embraers de Connect con esos 99 asientos, número éste relacionado con temas de contratos colectivos de trabajo con ASPA.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de ver por primera vez en mi vida un ejemplar de un Airbus A220 en un aeropuerto norteamericano; es más, había casi una decena de ellos en el lugar. La verdad es que me pareció una aeronave con una apariencia sumamente atractiva de ahí que le di una revisadita a la más reciente literatura en el internet sobre sus prestaciones y desempeño operativo, confirmando algo que yo sospechaba: Lenta, pero consistentemente y luego de ir superando importantes problemas con sus motores, el otrora CSeries de la canadiense Bombardier se está ganando el favor de los pasajeros y de las aerolíneas, tanto que ya se habla de incrementar su producción y ofrecer nuevas y más capaces versiones. A la par de preparar esta entrega me entero que la malaya AirAsia acaba de hacer el pedido de A220’s más grande hasta ahora: 150 ejemplares.
Si tomamos en cuenta que la principal socia estratégica y capitalista de Aeroméxico es la norteamericana Delta y que la de Atlanta es la mayor operadora de A220’s en el orbe, no me parece descabellado afirmar que en una de esas el modelo en sus diversas versiones puede sustituir a Embraer 190 sino inclusive convertirse en la columna vertebral de la flota de aeronaves de un solo pasillo de la que comanda Andrés Conesa.
Insisto, igual y por ahí comienzan a salir las cuentas y el A220 se vuelve todavía más atractivo para Aeroméxico de lo que de por sí siento que ya es. Al tiempo….
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