
La debilitación del yen japonés frente al dólar desde el 2013, al igual que otras monedas en el mundo, ha provocado un incremento en el tráfico internacional de pasajeros hacia el país asiático, informó la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
En Japón, los viajes internacionales crecieron un 47.1% interanual en 2024 y un 15.8% el año pasado, con una demanda particularmente sólida desde mercados de corto y medio alcance dentro de la región como Corea del Sur, el Sudeste Asiático e India.
La depreciación del yen comenzó hace 13 años impulsada en gran medida por las “Abenomics”, la política económica bajo el entonces primer ministro Abe, y en particular por la primera “flecha” de flexibilización monetaria agresiva.
Para 2022, este efecto se aceleró cuando la Reserva Federal de Estados Unidos elevó las tasas de interés para combatir la inflación, mientras que Japón mantuvo una tasa de política monetaria negativa hasta marzo de 2024.
Además, desde el estallido de la guerra en Medio Oriente, en febrero pasado, también se ha observado cierto flujo hacia activos refugio, lo que ha beneficiado al dólar.
En concreto, el yen se ha depreciado más de un 30% frente al dólar desde el 2022 y entre un 40% y 50% desde 2013.
Por otro lado, la debilidad del yen ha encarecido los viajes al extranjero para los residentes japoneses, especialmente hacia Estados Unidos, que sigue siendo el segundo destino más popular después de Corea del Sur.
El número de viajes internacionales de japoneses en 2025 aún no ha regresado a niveles previos a la pandemia y actualmente es comparable con los niveles de mediados de la década de 1990, señaló el organismo internacional.
“El yen débil ha sido una espada de doble filo para la industria aérea japonesa: impulsa el turismo receptivo y el volumen de pasajeros, pero al mismo tiempo frena la demanda de viajes al exterior y eleva los costos denominados en dólares para las aerolíneas basadas en yenes”, sostuvo la IATA en su artículo.







