
La renovación de la flota sigue siendo una de las palancas más efectivas del transporte aéreo para reducir las emisiones dentro del sector, afirmó la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
El organismo analizó cuatro series de aeronaves y en todas las de nueva generación superaron a sus predecesoras al ofrecer menores niveles de consumo de combustible y emisiones de CO2 por hora de bloque, mejoras que se traducen en reducciones significativas de la intensidad de las emisiones, particularmente cuando se miden por asiento.
Estas aeronaves logran las reducciones gracias a una tecnología de propulsión mejorada, con motores más nuevos y eficientes, a menudo combinada con una aerodinámica optimizada mediante alas rediseñadas.
Las mejoras en los aviones regionales y de fuselaje estrecho suelen incluir la optimización del espacio de la cabina y segmentos adicionales del fuselaje, lo que también permite un aumento moderado en la capacidad de asientos, combinación que permite lograr hasta un 21% menos de emisiones por lugar.
Entre los aviones de fuselaje ancho, las mayores ganancias en eficiencia provienen del cambio de configuraciones de cuatro motores a configuraciones de dos, lo que permite hasta un 16% menos de emisiones por asiento, incluso con una disminución en el número de asientos.
IATA señaló que un reemplazo directo de una aeronave de fuselaje ancho de generación actual por una de nueva generación con una capacidad de asientos comparable puede generar ahorros significativos de emisiones por viaje entre 5 y 10%.
La renovación de flota también aporta beneficios en materia de sostenibilidad y operación, pues producen menos ruido, mejoran el confort de los pasajeros y ofrecen una mayor flexibilidad operativa gracias a un mayor alcance y mejores capacidades de carga útil.
Dichas ventajas ayudan a las aerolíneas a cumplir sus objetivos ambientales y también mejoran la eficiencia de sus redes y mantienen su competitividad en mercados cada vez más enfocados en la sostenibilidad.
“Es importante señalar que estas mejoras se han estancado desde 2024 debido a un rezago histórico en las entregas de aeronaves y motores”, finalizó IATA en su análisis.







