
China anunció que impondrá una zona de exclusión aérea sobre su capital y reforzará la prohibición de drones en toda la ciudad, de acuerdo con reportes de medios estatales, meses después de que una aeronave ligera se estrellara contra el edificio más alto de Beijing en un inusual incidente que generó cuestionamientos sobre aparentes brechas de seguridad en uno de los espacios aéreos más estrictamente controlados del mundo.
“Para fortalecer la gestión de la seguridad del espacio aéreo en la región de la capital, mantener el orden de las operaciones aéreas y proteger objetivos importantes en tierra, así como la vida y los bienes de la población (…) China designará una zona de exclusión aérea en la capital y sus alrededores”, informó el domingo el diario estatal Beijing Daily.
La medida entrará en vigor el 20 de septiembre.
Los vuelos regulares de aerolíneas y las operaciones de rescate de emergencia no se verán afectados, señaló el reporte.
El alcance exacto, los límites de altitud y las fronteras de la nueva zona de exclusión aérea no quedaron claros de inmediato.
De acuerdo con información de Reuters, el anuncio se produjo después de que una aeronave ligera de aviación general se estrellara el pasado 26 de junio contra la CITIC Tower, de 108 pisos, ubicada en el distrito central de negocios de Beijing, durante la hora pico de la tarde.
Las autoridades locales informaron que el accidente provocó la muerte del único piloto a bordo y dejó heridas a otras 13 personas que no se encontraban en la aeronave.
El piloto se había desviado del área de vuelo autorizada y perdió contacto con el aeropuerto ubicado en los suburbios de Beijing desde el cual había despegado.
De acuerdo con declaraciones oficiales, el hombre, de 66 años, padecía desde hacía tiempo insomnio y ansiedad, y en su diario había mencionado repetidamente la intención de acabar con su vida.
Algunas compañías que ofrecen vuelos panorámicos suspendieron sus servicios después del accidente.
El espacio aéreo de China se encuentra entre los más estrictamente controlados del mundo, con las fuerzas armadas manteniendo la principal autoridad sobre el acceso y la asignación del espacio aéreo. Beijing es una de las zonas más sensibles dentro de ese esquema de gestión.
Desde hace tiempo existe una zona permanente de exclusión aérea de aproximadamente 100 kilómetros cuadrados sobre el núcleo político y ceremonial de la capital china, donde también están prohibidos los vuelos comerciales regulares.
En una declaración oficial separada difundida durante el fin de semana, las autoridades de Beijing endurecieron además las restricciones municipales sobre drones y prohibieron su posesión, operación y almacenamiento en toda la ciudad a partir del 15 de noviembre.






