
China aplazó el lanzamiento de la misión Chang’e-7, prevista para explorar el polo sur de la Luna, después de que las condiciones meteorológicas en el entorno del Centro de Lanzamiento de Satélites de Wenchang impidieran cumplir con los requisitos establecidos para el despegue. La decisión modifica el calendario de una misión que forma parte de la estrategia china para ampliar su presencia en la superficie lunar y preparar futuras operaciones científicas.
El conjunto Chang’e-7, integrado en un cohete Larga Marcha 5, llegó a la plataforma de lanzamiento de Wenchang el 19 de agosto. Los avisos de cierre del espacio aéreo apuntaban a un despegue previsto para el 23 de agosto, aunque la fecha se desplazó después al 24 de agosto. La presencia del tifón Narra en la región complicó las condiciones para el lanzamiento.
La Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada de China (CMSEO) informó que, tras una evaluación de la misión, Chang’e-7 no cumplía con los requisitos necesarios para el lanzamiento dentro del periodo previsto. El organismo señaló que la decisión respondió a criterios de seguridad y fiabilidad. El comunicado no precisó si el aplazamiento corresponde a unas semanas o si la misión deberá esperar hasta 2027.
El instituto de astronomía NARIT, de Tailandia, indicó antes del anuncio oficial que el lanzamiento se retrasaría alrededor de un mes. La institución participa en la misión con el instrumento meteorológico espacial MATCH. La Asociación Internacional del Observatorio Lunar (ILOA), responsable de la cámara ILO-C, también confirmó el retraso durante un encuentro con equipos internacionales vinculados al proyecto.
La fecha de lanzamiento resulta relevante por la trayectoria y los objetivos científicos de Chang’e-7. La misión contempla un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y una nave capaz de realizar desplazamientos mediante saltos. Después de llegar a la Luna, el conjunto deberá estudiar desde la órbita distintas zonas del polo sur para seleccionar un sitio de descenso. Uno de los puntos considerados se encuentra cerca del cráter Shackleton, donde existen áreas con periodos prolongados de iluminación solar.
La misión busca determinar la presencia, distribución y accesibilidad de sustancias volátiles, en particular hielo de agua, dentro de cráteres que permanecen en sombra. Estas regiones pueden conservar materiales durante largos periodos debido a las bajas temperaturas. Wu Weiren, diseñador jefe del programa lunar robótico de China, señaló que algunas zonas del polo sur permanecen iluminadas durante más de 100 días, condición que podría facilitar operaciones prolongadas en la superficie.
Los resultados de Chang’e-7 también tendrán relación con la futura Estación Internacional de Investigación Lunar, proyecto promovido por China junto con otros socios. El análisis de agua y otros materiales podría aportar información para determinar los recursos disponibles en la Luna y establecer las condiciones para futuras misiones de exploración y permanencia.
Clive Neal, profesor de geología lunar de la Universidad de Notre Dame, destacó el alcance científico del proyecto: “Estos hielos podrían contener materia orgánica prebiótica que sembró la Tierra y dio origen a la vida aquí. La presencia de agua y materia orgánica prebiótica aún debe verificarse con datos de campo”. También explicó que la misión permitirá estudiar materiales relacionados con la cuenca del Polo Sur-Aitken.
El calendario adquiere además una dimensión estratégica: si el retraso supera un mes o se extiende hasta 2027, Estados Unidos podría colocar antes una misión cerca del polo sur mediante el módulo Blue Moon Mark 1 de Blue Origin. Ambos países desarrollan programas para establecer capacidades de exploración lunar de largo plazo a través de la iniciativa ILRS y Artemis.







