
Estos dispositivos ya estaban equipados en los aviones desde hace casi un año, pero la aerolínea esperó a terminar de capacitar a miles de pilotos y sobrecargos antes de ponerlos en funcionamiento, publicó el medio PYOK.
Estos dispositivos reciben oficialmente el nombre de Barrera Física Secundaria Instalada (IPSB) y como su nombre lo indica se trata de una segunda barrera situada entre la puerta blindada de la cabina de vuelo y la cabina de pasajeros.
Con este filtro adicional, los pilotos pueden abrir temporalmente la puerta de la cabina durante el vuelo sin temor a que alguien intente irrumpir en el puesto de mando.
Estas barreras no buscan ser impenetrables, solo retrasar a un posible agresor el tiempo suficiente para que la puerta de la cabina pueda volver a cerrarse y asegurarse.
Las aerolíneas estadounidenses están obligadas a instalar IPSB en todos los aviones de nueva fabricación desde agosto de 2025.
En 2018 el Congreso de Estados Unidos aprobó una disposición dentro de la Ley de Autorización de la Administración Federal de Aviación (FAA) que obligaba a las aerolíneas estadounidenses a instalar estas barreras antiterroristas en todos los aviones de nueva fabricación.
Pero no fue hasta 2023 que la FAA ordenó formalmente que todas las aeronaves nuevas incorporaran IPSB en un plazo de dos años.
La fecha límite para instalar y utilizar estos sistemas era agosto de 2025, pero las operadoras lograron obtener una extensión, argumentando que los retrasos de la FAA en la certificación de las barreras ya instaladas habían reducido el tiempo disponible para desarrollar programas de capacitación y manuales operativos.







