
Wisk Aero realizó el primer vuelo de su segundo avión de sexta generación, como parte de su programa de validación para aeronaves autónomas. La prueba se llevó a cabo en su centro de ensayos en Hollister, California, y marcó una nueva etapa en el desarrollo de su sistema de movilidad aérea.
El vuelo incluyó despegue vertical, fase de vuelo estacionario y maniobras de aceleración. Estas pruebas permiten obtener datos iniciales sobre el comportamiento de la aeronave en distintas condiciones.
La empresa inició la campaña de su primer modelo Gen 6 a mediados de diciembre, lo que muestra una continuidad en el proceso de evaluación técnica.
La incorporación de una segunda aeronave en operación incrementa la capacidad para recopilar información y verificar el funcionamiento de los sistemas. Con dos unidades en pruebas, la empresa busca reducir tiempos en la validación y avanzar en la certificación bajo normas de aviación comercial.
Sebastien Vigneron, director ejecutivo de Wisk, señaló que ver al segundo avión en operación representa un momento relevante para la compañía.
“Este ritmo de ejecución se alinea con los estándares de seguridad de la industria. El uso de múltiples aeronaves permite avanzar con mayor rapidez, generar aprendizajes y fortalecer el desarrollo del sistema autónomo. Cada vuelo aporta información clave para acercar la implementación del servicio de taxi aéreo autónomo”, añadió.
La siguiente fase de pruebas se enfocará en ampliar el rango operativo, con transiciones entre vuelo estacionario y vuelo con sustentación aerodinámica, así como en el ajuste de controles y desempeño. La aeronave, de propulsión eléctrica y operación autónoma con supervisión desde tierra, forma parte de la estrategia de Wisk para escalar su modelo.
Este avance se suma a su participación en programas del Departamento de Transporte de Estados Unidos, en coordinación con Texas, además de su trabajo con autoridades como la FAA y la NASA para integrar estas operaciones en el espacio aéreo nacional.







