
Las aerolíneas buscan reducir emisiones sin afectar la operación de sus flotas ni modificar la infraestructura existente. En este contexto, una validación técnica abre la posibilidad de producir combustible de aviación sostenible (SAF) totalmente sintético.
Pruebas independientes de la Universidad Estatal de Washington confirmaron que la tecnología Flexiforming de Universal Fuel Technologies (Unifuel) convierte la nafta derivada de HEFA en queroseno aromático sintético, que al mezclarse con SAF parafínico cumple con los estándares del sector.
El proceso HEFA, basado en ésteres y ácidos grasos hidroprocesados, concentra la mayor parte de la producción actual de SAF. Sin embargo, genera solo componentes parafínicos, lo que limita su uso sin mezcla. La tecnología evaluada permite transformar la nafta, un subproducto del proceso, en compuestos aromáticos necesarios para el funcionamiento del combustible de aviación.
Las pruebas analizaron una mezcla compuesta por 16% de SAF aromático obtenido mediante Flexiforming y 84% de SAF parafínico derivado de HEFA. Los resultados mostraron un desempeño equivalente al del combustible convencional en parámetros como densidad, viscosidad, punto de congelación y punto de inflamación. El análisis también identificó un nivel energético comparable o superior.
Esta validación demuestra que la nafta HEFA, que puede representar hasta 20% de la producción, puede convertirse en un insumo útil para la formulación de combustibles de aviación. Este avance permite aprovechar un subproducto que presenta dificultades de comercialización dentro del proceso actual.
Alexei Beltyukov, director ejecutivo de Universal Fuel Technologies, afirmó que la validación de la Universidad Estatal de Washington confirma el objetivo de la empresa: desarrollar una solución práctica que permita a los productores de HEFA maximizar el rendimiento de sus productos y, al mismo tiempo, crear un combustible de aviación totalmente sintético con un desempeño similar al del combustible que utilizan actualmente las aeronaves.
“Al mejorar el subproducto de nafta que los productores de SAF ya generan y que a menudo les cuesta monetizar, no solo estamos mejorando la rentabilidad de la producción de SAF, sino que también estamos creando un camino hacia un combustible de aviación totalmente sintético que no requiere una mezcla continua con combustible fósil para aviones”, indicó Beltyukov.
El Laboratorio de Bioproductos, Ciencias e Ingeniería de la Universidad Estatal de Washington realizó la evaluación bajo los lineamientos de selección de la ASTM para combustibles candidatos a SAF. La mezcla cumplió con las propiedades requeridas y mantuvo las características necesarias para su uso en motores a reacción y aeronaves actuales.
“Nuestras pruebas indican que los componentes aromáticos producidos mediante Flexiforming, cuando se mezclan con el componente parafínico HEFA, cumplen los parámetros de rendimiento establecidos para el combustible de aviación que evaluamos en la fase de selección”, afirmó el Dr. Joshua Heyne, director del laboratorio.
“Flexiforming aborda una limitación clave en la producción actual de SAF: producir un combustible para aviones totalmente sintético con los componentes parafínicos y aromáticos necesarios para lograr la equivalencia directa con el queroseno convencional”, agregó.
Por su parte, Harrison Yang, profesor asistente de investigación del mismo laboratorio, señaló que la mezcla demostró un rendimiento sólido en todos los parámetros de prueba. Indicó que el punto de congelación de -43,5 °C, el comportamiento de la viscosidad a bajas temperaturas y el poder calorífico muestran que este combustible puede operar de forma confiable bajo las condiciones de la aviación comercial.
El desarrollo se inserta en un contexto donde las rutas tecnológicas como HEFA, alcohol a combustible de aviación y Fischer-Tropsch producen principalmente componentes parafínicos.
Las normas actuales exigen mezclar SAF con combustible fósil para aportar compuestos aromáticos. La integración de Flexiforming en procesos existentes permite convertir subproductos en componentes útiles sin modificar la infraestructura, lo que abre la ruta hacia combustibles de aviación totalmente sintéticos y su futura certificación para uso comercial.







