
La industria aérea mundial ha alcanzado los mayores niveles de seguridad de la historia. Hoy mismo, alrededor de 35 mil aeronaves comerciales y de carga de 1,500 aerolíneas activas vuelan por los cielos de todo el planeta, y las posibilidades de morir en un accidente de aviación son hoy de 0.00001% o quizá menos.
Muchas personas consideran que un accidente es simplemente una cuestión de mala suerte o algo imposible de evitar, pero la realidad es que la mayoría de los accidentes de aviación tienen causas identificables y, en muchos casos, pueden prevenirse.
Es importante comprender la razón por la que sucede un accidente, que puede deberse a factores humanos, técnicos y ambientales, entre otros, que interactúan entre sí.
Una de las principales causas de los accidentes es el error humano, porque los profesionales de la industria pueden cometer equivocaciones debido a falta de entrenamiento, distracción, falta de experiencia o exceso de confianza. También existe otra causa importante: el cansancio y la fatiga de vuelo, especialmente en estos días en que la productividad, mal entendida por parte de algunos empresarios, puede llevar al límite la capacidad física y psicológica de las tripulaciones.
Un piloto, un sobrecargo u otro trabajador de cualquier nivel y área de una operación que no sigue las normas de seguridad, que no ha sido bien entrenado o que no sigue la filosofía de seguridad establecida pierde su conciencia situacional, y ahí empieza el desarrollo de esa cadena de eventos que causa los accidentes.
Uno de los mayores enemigos que puede enfrentar el profesional de la aviación es la complacencia, a la que yo he llamado “animal maldito”, y es que hay quienes creen que “nunca les pasará nada”, y esa confianza excesiva ha provocado descuidos que, a través de la historia, han terminado en tragedias.
La imprudencia y la falta de responsabilidad, así como la falta de capacitación y entrenamiento adecuados, y la ausencia de una filosofía de prevención que enseñe hábitos de seguridad y ayude a reducir conductas peligrosas, son elementos que deben tomarse en cuenta para evitar incidentes y accidentes en tierra y en vuelo.
En muchos casos, los accidentes no dependen únicamente de las personas, sino también de las condiciones de mal tiempo durante las operaciones, en donde la toma de decisiones arriesgadas puede poner en riesgo vidas humanas.
La tecnología y las fallas mecánicas son otra causa de eventos. Aunque los avances tecnológicos han ayudado a mantener y seguir mejorando la seguridad, también existen riesgos, aunque mínimos, tomando en cuenta los modernos aviones con los que opera la mayor parte de las aerolíneas.
Por otra parte, los factores psicológicos y emocionales tienen una gran influencia. El estrés, la ansiedad, la depresión o la ira pueden afectar la capacidad de una persona para tomar decisiones correctas.
Un piloto cansado o presionado emocionalmente puede reaccionar más lentamente ante una situación de peligro. Las emociones alteran la concentración y pueden llevar a comportamientos inconscientes, impulsivos o irresponsables.
En una aerolínea que no promueve una cultura de seguridad y que no invierte recursos humanos y económicos en ella, los accidentes se vuelven más frecuentes. Por el contrario, aquellas empresas que fomentan el respeto por las normas, la disciplina y la prevención entre sus empleados suelen tener una operación confiable, menos accidentes y mejores índices de seguridad.
Por otro lado, desafortunadamente no todos los accidentes pueden evitarse, pero la planificación, los sistemas de alerta temprana y la capacitación adecuada pueden reducir las consecuencias y disminuir el impacto para salvar muchas vidas.
Para disminuir los accidentes es necesario fomentar la responsabilidad, la disciplina, la educación y el respeto por las normas de seguridad. Las personas que intervienen en el complicado proceso de una operación aérea deben ser conscientes de que aun los pequeños actos de cuidado pueden marcar una gran diferencia, porque quienes hemos trabajado en la industria sabemos que el diablo está en los detalles.En conclusión, los accidentes suceden por múltiples causas relacionadas con el comportamiento humano, las condiciones del entorno, las fallas técnicas y los factores sociales.
Aunque algunos accidentes parecen inevitables, muchos pueden prevenirse mediante la educación, la responsabilidad y la prevención. Comprender las causas de los accidentes permite tomar mejores decisiones y crear una cultura de seguridad que proteja la vida de las personas.
La prevención no solo evita daños materiales y físicos, sino que también contribuye a construir una operación todavía más segura.
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