
El pasado viernes 24 de abril de 2026, tuve el honor de participar como especialista en Derecho Aeronáutico en México en la mesa panel “Regulación de Espectáculos Aéreos”, dentro del Congreso de Ferias Aeronáuticas celebrada en el marco del Air Show Tulum 2026 de la FAMEX.
Compartí este espacio con el General Mario Ríos, por parte de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) en un diálogo técnico profundo y necesario sobre la importancia de la regulación vigente en México, la jerarquía normativa que rodea estos eventos y las mejores prácticas para su correcta organización, así mismo, nos permitió profundizar en un mensaje fundamental: “la regulación no es un obstáculo, sino la base para profesionalizar nuestra industria.”
Pero para mí, este panel tuvo además un significado profundamente personal.
Desde muy pequeña asistía regularmente con mi familia al “Amigo Air Show” en Fort Bliss, El Paso, Texas. Recuerdo con claridad la emoción colectiva, el cielo vibrando, la expectativa antes de cada maniobra. Ese rugir de los motores es un sonido que, cuando eres niño, se te queda grabado en el corazón para siempre y como adulta que nunca dejó de sentirlo. Hoy, esa pasión que nació entre las gradas y el cielo de Texas se transforma en una responsabilidad profesional: asegurar que esos sueños sigan volando de forma segura.
Hoy, poder analizar jurídicamente aquello que me emocionaba de niña representa un círculo que se cierra con responsabilidad. Porque detrás de cada rugido perfectamente sincronizado, hay una arquitectura normativa diseñada para que esa emoción sea segura.
Y esa es la conversación que tuvimos en Tulum, donde expusimos la “arquitectura del cumplimiento”, para estos eventos.
Un espectáculo aéreo es una operación compleja que requiere una gestión de riesgos de nivel industrial. Durante el panel, los asistentes expusieron sus “dolores” operativos, destacando un punto crítico: la presión política. A menudo, las autoridades locales solicitan eventos sin el tiempo necesario para la obtención de permisos. La recomendación de la autoridad fue clara: acercarse directamente a la AFAC para evitar gestores sin conocimiento técnico que solo hacen perder el tiempo
Un espectáculo aéreo no es un evento social con aviones; es una operación aérea compleja con público masivo.
Si entendemos la normativa como una lista de prohibiciones, el cumplimiento se percibe como carga. Pero si la entendemos como un manual de supervivencia y eficiencia, entonces se convierte en ventaja competitiva.
Para que un proyecto no se fragmente, debemos entenderlo como un evento multidimensional o “multicapas” como lo mencioné en el panel.
En México, el marco regulatorio que rodea a un airshow es multidimensional y jerárquico. No se trata únicamente de la Ley de Aviación Civil, ya que cualquier evento aéreo tiene una jurisdicción federal; pero es un entramado que incluye diversas capas de competencia y responsabilidad.
- Marco Aeronáutico (base principal)
- Ley de Aviación Civil y su Reglamento, que regulan desde la potestad del espacio aéreo hasta las sanciones por vuelos acrobáticos no autorizados. (art. 36 y 88 de la Ley y 72 de su reglamento)
- Normatividad y circulares de la AFAC
- Ley de Aeropuertos
- Normas Oficiales Mexicanas
- Coordinación con SENEAM (NOTAM y segregación de espacio aéreo)
Un punto que observé, es que la Ley es clara, al señalar que los vuelos acrobáticos o de exhibición están prohibidos sobre núcleos poblacionales salvo autorización expresa de la autoridad.
- Marco de Seguridad Nacional
Cuando intervienen aeronaves militares, zonas estratégicas o espacio aéreo sensible, la coordinación con SEDENA resulta indispensable.
- Esfera de Regulación estatal y municipal
Aquí es donde con mayor frecuencia se generan retrasos:
- Protección Civil
- Dictámenes de riesgo
- Planes de emergencia
- Uso de suelo
- Seguridad pública
Muchas veces el trámite aeronáutico avanza, pero la viabilidad logística municipal no está madura.
- Responsabilidad civil y seguros
- Seguro obligatorio aeronáutico
- Seguro del organizador
- Cobertura para espectadores
- Contratos con pilotos y operadores
Un espectáculo aéreo sin estructura adecuada de seguros no es jurídicamente viable.
El factor tiempo: cuando la invitación llega tarde
Uno de los comentarios que ya mencioné fue que uno de los participantes señaló que, en ocasiones, gobernadores o presidentes municipales solicitan organizar un espectáculo aéreo con poca anticipación, motivados por agendas políticas o turísticas. Y en este punto, los panelistas fuimos muy claros: la ruta hacia un evento exitoso requiere una planeación de un air show requiere entre 6 y 9 meses de planeación técnica.
No podemos ver estos eventos como simples reuniones sociales; son actos aeronáuticos de alto impacto. Un error en un Airshow puede generar consecuencias fatales. Algo que no podemos olvidar, es el trágico final que tuvo el Airshow Chihuahua en 2013, donde ocurrió un accidente (no aéreo) de lamentables consecuencias, en el que el piloto de una monster truck perdió el control y se fue en contra de unas gradas, dejando 13 muertos y 79 heridos, una situación que con la debida preparación pudo haber sido previsible, si se contaban con un plan de seguridad adecuado previo al desarrollo del evento con franjas o zonas de seguridad adecuadas.
No se trata únicamente de conseguir aeronaves.
Se requiere:
- Estudio de viabilidad aeronáutica
- Análisis de obstáculos y entorno poblacional
- Diseño de zonas estériles
- Gestión de NOTAM
- Manual operativo del evento
- Plan médico y de evacuación
- Protección Civil, dictámenes de riesgo y planes de emergencia de atención masiva.
- Coordinación interinstitucional
La autoridad fue enfática durante el panel y señaló que es indispensable acercarse directamente a AFAC desde el inicio.
El error más común que sucede en estos eventos es creer que es “solo un evento”
Entre los errores recurrentes que estuvimos analizando destacamos:
- Iniciar promoción sin permisos
- Subestimar tiempos regulatorios
- No delimitar correctamente zonas de seguridad
- No contratar asesoría técnica especializada
- Improvisar el programa de vuelos
La Nueva Era de Eventos con Drones (RPAS)
Algo que mencione es que, en la industria actual de espectáculos aéreos, ya se integran los espectáculos con drones (RPAS), estos shows están creciendo rápidamente y muchas autoridades municipales los perciben como “menos riesgosos” que un espectáculo con aeronaves tripuladas.
Sin embargo, es necesario un estándar de sus procedimientos bajo una cultura de Safety Management System (SMS), porque estos eventos, jurídicamente siguen siendo operaciones aeronáuticas.
E Implican:
- Coordinación de espacio aéreo
- Evaluación de interferencias
- Riesgo sobre concentraciones masivas
- Cumplimiento de la normativa aplicable a RPAS
- Responsabilidad civil por caída o falla sistémica
- La falsa percepción de que “como no hay piloto, no hay riesgo” es uno de los mayores desafíos actuales.
Hacia la Profesionalización: el siguiente paso para México y LATAM
Considero que el organizador de cualquier espectáculo aéreo debe actuar como un Project Manager aeronáutico, no solo como un promotor. El organizador es el integrador del sistema de seguridad; si él falla, todo el sistema se debilita.
Si queremos que México sea referente regional en espectáculos aéreos seguros, necesitamos:
- Protocolos homologados
- Manuales modelo
- Cultura de Safety Management System aplicada a eventos
- Capacitación certificada para organizadores
- Simulacros obligatorios
- Integración temprana con la autoridad
El organizador de un “Airshow” no puede ser un promotor tradicional, debe ser un organizador con un alto nivel de conocimiento y profesionalización alto para evitar omitir cualquier capa dentro de la arquitectura que requiere organizar estos eventos.
Cierro esta columna con una convicción personal y es que aquella niña que miraba al cielo en Fort Bliss jamás imaginó que algún día estaría explicando la arquitectura jurídica que hace posible que esos espectáculos existan de manera segura.
Hoy lo tengo claro y la emoción que sentimos cuando escuchamos el rugir de los aviones solo es posible porque detrás existe regulación, un protocolo de seguridad, supervisión y profesionalismo.
La regulación no limita la industria; la protege.
Porque en aviación, la emoción es maravillosa. Pero la seguridad es innegociable.
Finalmente, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a los organizadores del Congreso de Ferias Aeronáuticas por el enorme honor que me hicieron al invitarme a formar parte de este importante panel.
Espacios como este son vitales para que México siga siendo un referente de seguridad y pasión por el vuelo
¡Hasta el próximo vuelo!
Era Calderón








