
Próximamente, la AFAC estaría recibiendo una nueva visita de inspección por parte de la FAA.
Debemos decir que este tipo de inspecciones, avaladas por la OACI, normalmente se llevan a cabo cada diez años para los países miembros. Sin embargo, cuando un Estado presenta irregularidades importantes, ese periodo puede acortarse, y eso es justamente lo que está sucediendo con México.
Por otra parte, es importante señalar que esta es una inspección dirigida a la autoridad aeronáutica de México y no a las aerolíneas de nuestro país, las cuales han demostrado altos niveles de seguridad y eficiencia reconocidos internacionalmente.
Ya son dos ocasiones en las que nuestra AFAC ha sido degradada a Categoría 2, y es que los problemas de siempre persisten. Hasta hoy, nadie ha podido poner orden al interior de la institución.
Ahora, la Agencia Federal de Aviación Civil se encuentra trabajando a marchas forzadas y contra reloj para tratar de resolver irregularidades y toda clase de asuntos pendientes que podrían condenarla nuevamente a una degradación, con todas sus indeseables consecuencias.
Sería perjudicial para nuestra aviación comercial, histórico, triste y, además, vergonzoso ante la comunidad aeronáutica mundial que esto sucediera, porque estaríamos poniendo en riesgo el turismo, el comercio, la inversión, el empleo y la imagen internacional de México.
Los principales puntos que inspecciona la FAA son:
Legislación aeronáuticaQue la autoridad tenga facultades legales para regular y supervisar la aviación civil.Organización de la autoridad aeronáutica
Estructura organizacional.Independencia técnica.Claridad en las funciones y responsabilidades.
Personal técnico calificado
Número suficiente de inspectores.Capacitación inicial y recurrente.Experiencia y competencia técnica.
Procedimientos de certificación
Certificación de aerolíneas.Certificación de operadores.Certificación de aeronaves y personal aeronáutico.Manuales y procedimientos documentados.
Vigilancia continua
Inspecciones programadas y no programadas.Auditorías de seguridad.Seguimiento de hallazgos y acciones correctivas.Supervisión permanente de las operaciones.
Licencias y certificaciones
Emisión y renovación, en tiempo y forma, de licencias para pilotos, técnicos y controladores.Verificación del cumplimiento de los requisitos médicos y de entrenamiento.
Información aeronáutica y registros
Mantenimiento de expedientes completos.Sistemas de documentación.Conservación de registros de inspecciones y certificaciones.
Capacidad para hacer cumplir la normativa
Procedimientos para sancionar incumplimientos.Aplicación de medidas correctivas.Autoridad para suspender o revocar certificados cuando sea necesario.
Sistema de vigilancia de la seguridad operacional
Evaluación de riesgos.Gestión de la seguridad.Monitoreo del desempeño de los operadores.
Cumplimiento de los Estándares y Métodos Recomendados (SARPs) de la OACI
Principalmente los contenidos en los anexos relacionados con licencias, operación de aeronaves, aeronavegabilidad, investigación de accidentes y supervisión de la seguridad.
Como sucede casi siempre, parece que hoy se trata de prepararlo todo únicamente para poder aprobar la inspección. Una vez que esta se supera, aunque sea de manera condicionada o apenas “de panzazo”, y los inspectores de la FAA regresan a su país, nuevamente se abandonan los procesos y se vuelve a la ineficiencia y a la burocracia rampantes, ya bien conocidas por todos.
Lo hemos comentado muchas veces: si realmente se quieren cambiar las cosas y convertir a la AFAC en una autoridad aeronáutica de nivel mundial, se requiere, en primer lugar, una guerra frontal contra la corrupción y la burocracia; un presupuesto adecuado (se requieren al menos 1,300 millones de pesos para operar eficientemente); personal con verdadera actitud de servicio, e inspectores con experiencia, bien entrenados y justamente remunerados.
Además, es indispensable contar con acceso a la más alta tecnología disponible para agilizar todos los procesos y evitar que incluso los trámites más sencillos se prolonguen durante meses.
Para lograr lo anterior se requiere, desde luego, voluntad política, la cual no se ha visto hasta hoy, y las pruebas están a la vista.
El cambio debería ser de raíz, profundo, tanto en las personas como en los procesos, para transformar el funcionamiento y desburocratizar una agencia por la que ya han pasado tres administraciones militares con sus respectivos equipos, sin haber logrado consolidar una institución basada en la honestidad, la eficacia y la eficiencia.
México cuenta con profesionales ampliamente probados que han ocupado puestos de gran relevancia en la aviación mundial. Ellos son quienes deberían estar al frente de la AFAC en todas sus áreas, con la libertad de integrar los equipos de trabajo que consideren más competentes, y no ser invitados únicamente como asesores temporales para aprovechar, durante una inspección, sus contactos y su excelente prestigio técnico.
Perder la confianza internacional puede tomar años reconstruirla después de haberla perdido, y el costo de esa desconfianza puede resultar extraordinariamente alto.
Dos degradaciones no han sido casuales ni accidentales; han sido la evidencia de una profunda falla del sistema aeronáutico de nuestro país. Una tercera degradación simplemente resultaría inaceptable.
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