
Deseo fervientemente que dentro de poco menos de sesenta días nos favorezca la calificación obtenida en la pasada inspección de FAA en el programa IASA de Seguridad que tuvo lugar del 10 al 14 de agosto de 2026 a nuestro regulador aeronáutico, la AFAC.
No sé si esto se dé de una manera positiva para México, ojalá, aunque se ve poca posibilidad de que así sea, simplemente si por algo se adelantaron las cosas a los diez años que normalmente tiene lugar dicha inspección es porque algo está mal y pocos cambios se han realizado para corregir las desviaciones señaladas en el 2021 y corroboradas en el 2023, en las reglas de nuestra aviación en el marco de la relación bilateral con el país del norte.
Quiénes medio estamos al tanto de lo que sucede en la aviación comercial en México sabemos que las cosas no están del todo bien, que existen serias deficiencias y diferencias con respecto a los anexos de OACI y que finalmente el apego a estos es lo que vienen a verificar las autoridades de Estados Unidos.
Las consecuencias de una degradación es más que sabido que perjudica a nuestra aviación, desafortunadamente ya tenemos experiencia en eso, aunque pareciera que no lo sabemos, se pone en riesgo serio la viabilidad de las empresas mexicanas, principalmente, bueno menos Mexicana de aviación que ya sabemos que está subvencionada por el estado mexicano, en ésta vuelen o no pasajeros, muchos o pocos, suba el combustible o baje en nada le afecta, pero a Aeroméxico, a Viva y Volaris vaya que les pega en serio, estas viven la realidad y finalmente les afecta a los viajeros porque los costos de la empresas finalmente serán trasladados a los clientes.
Los principales problemas son las licencias al personal, la capacitación de los inspectores, las inspecciones de seguridad a talleres, escuelas, centros de capacitación de empresas, etcétera. Pero independientemente de esto me pregunto ¿será que nuestra aviación necesite de la inspección externa, del país que sea, para ser segura? ¿qué, si no vienen los de la autoridad del país del norte dejamos de ser seguros? ¿somos incapaces de darle la confianza a nuestro pueblo de que contamos con una aviación segura? Vienen y de entrada nos señalan que los niveles del idioma inglés dejan mucho que desear, que los PTA no tienen realmente el nivel de fluidez, entendimiento y aplicación del idioma con el que trabajamos que es el inglés.
Realmente quisiera tener que retractarme de lo que aquí afirmo cuando nos digan que conservamos la Categoría Uno en seguridad operacional, lo haría con un gran gusto y reconocería públicamente que no dije las cosas bien, que nuestra aviación es ejemplar. Si nos rebajaran de categoría nuevamente seríamos de los pocos países en el mundo sino es que el único que pasaríamos este viacrucis de nuevo y por tercera vez.
Me preocupa mucho lo que sucede en otras áreas de la aviación, como la de SENEAM en la que se siguen ocultando los incidentes graves y las advertencias que desde la dirección general y/o algunas direcciones de área se hacen de no decir lo que sucede cuando todo podría “resolverse” con algún tipo reporte obligatorio para que se lleven a cabo los protocolos que aplican en estos casos y coadyuvan con la seguridad.
¿Qué harán con el incidente que estuvo a punto de convertirse en una tragedia verdadera el pasado 21 de julio en el aeropuerto Felipe Ángeles cuando el vuelo 7418 de la aerolínea Viva Aerobus despegando del aeropuerto mencionado con destino a la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez, la aeronave tuvo que realizar maniobras fuera de toda seguridad al aplicar “potencia de radar” (es decir mover los aceleradores al tope mecánico) pudiendo ocasionar daño severo a los motores para evitar una colisión con unos vehículos autorizados a cruzar la pista de despegue del Viva.
Lo que potencialmente pudo pasar ya nos lo podemos imaginar pero que desde arriba se advierta (no quiero usar la palabra amenazar) a los involucrados que no decir nada habla de una mala directriz o hasta de complicidad desde la parte más alta de la estructura de la institución.
¿Qué esperamos para tomar cartas en el asunto, esperamos actuar cuando suceda algún accidente como el que estuvimos a punto de vivir? ¿Se le comentó esto a la FAA en la inspección IASA que se realizó el día 10 de agosto? apuesto que no y eso es todavía más grave porque no hay para cuando se corrijan esos males que corroen a la institución.
No se trata de solo revisar a las empresas, líneas aéreas, talleres o centros de adiestramiento y demás para verificar que se están apegando a lo especificado sino de vivir inmersos en una cultura de seguridad verdadera sin escatimar recursos y esfuerzos, que los procesos sean claros, transparentes y honestos con ganas de aportar a la aviación mexicana y no solo orillarla a caer en prácticas corruptas.
Recuerdo cuando alguna vez se promovió que las empresas, principalmente talleres reportaran si es que alguien en la AFAC les pedía alguna dádiva para realizar algún trámite, «mire señor» decían, «de acuerdo, reportamos lo que está sucediendo, pero eso no ayudará a erradicar las malas prácticas porque lo más probable es que ni usted ni aún el secretario estarán aquí mucho tiempo y los que nos piden “ayuda” para agilizar sus trámites sí estarán aquí y entonces nos harán la vida de cuadritos y nosotros vivimos de esto y lo seguiremos haciendo, ¿me comprende por qué no reportamos lo que sucede?».
Es por estas y otras razones por las que afirmó que la autoridad necesita reinventarse, empezar desde cero no como se hizo con la transición ficticia de la DGAC a la AFAC, esto tiene muchos años así, no es problema de la AFAC militar sino desde el 16 de octubre de 2019.
Como vemos no todo es falta de presupuesto, aunque es mucho lo que tiene que ver ya que sin recursos nada se puede incentivar, mucho menos a los empleados, que hay muchos que sí hacen su trabajo bien y sin malos manejos, esto me consta, buscando las demoras en los trámites para esperar la dádiva del usuario para “agilizar” los procesos.
En nuestras manos está el futuro de nuestra aviación, repito, no necesitamos que vengan a decirnos como hacer las cosas, pero necesitamos hacerlas bien, tenemos como hacerlo, no somos menos que nadie, nuestra aviación es una de las más antiguas del mundo, honremos eso. No quisiera recordarlo, pero una degradación aunada a los precios tan exhorbitantes del combustible provocarían un verdadero brete en nuestra industria.
Por otro lado, quisiera regresar a SENAM, deben de pagarse los pendientes a los trabajadores, controladores, ingenieros o con quienes se tienen adeudos pendientes, esto urge, pero también urge analizar los generadores de tiempo extra que, por supuesto que puede lograrse prescindir de ellos, también se necesita voluntad de la DG, cosa que no hay.
Se despide a la gente con antigüedad de 40 años o más para luego seleccionar las recontrataciones a modo o a los cuates, se inician demandas a la institución que normalmente resultan a favor del trabajador, aunque se llevan a veces varios años, se convierten en merma para SENEAM, las cantidades son exhorbitantes y se crean resentimientos irreconciliables con la dirección. Deben contratarse los controladores o técnicos que requiere la institución, pero no hay ni voluntad de la DG ni de direcciones de área ni de la SICT, aparte de lo que reiteradamente se ha mencionado en estos espacios.
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