
Las coberturas de combustible en aviación comercial (fuel hedging) son estrategias financieras para reducir la volatilidad y fijar precios. De hecho, son coberturas de riesgo de combustible que benefician enormemente a las empresas aéreas, ya que estabilizan los costos de operación al protegerlas contra incrementos súbitos en el precio del combustible, cualquiera que sea la razón. Sin embargo, también tienen sus bemoles.
Como se sabe, el costo del combustible en la aviación representa entre el 20 y el 40% de los gastos operativos de las empresas aéreas. Los precios del combustible no solo han sufrido un incremento importante, sino que se han vuelto muy volátiles, principalmente por la situación geopolítica mundial. Esta volatilidad reduce los beneficios de las aerolíneas, cuyo objetivo es mantener los precios de los boletos lo más estables posible.
Son diversos los factores que provocan volatilidad en el costo del combustible. Por ejemplo, la pandemia fue un caso durísimo que impulsó el incremento de los precios y que, junto con el apoyo nulo de las autoridades gubernamentales mexicanas, realmente puso en aprietos la viabilidad de las empresas de aviación.
Las coberturas de combustible son, básicamente, compras que las empresas realizan del combustible que utilizarán en un periodo determinado a un precio fijo para entrega posterior. Esto les proporciona un gasto de combustible más predecible, ya que saben con antelación cuáles serán sus costos para la siguiente temporada.
En principio suena muy bien, pero tiene sus riesgos, ya que esta estrategia financiera sirve para mitigar los incrementos súbitos del combustible; sin embargo, de igual forma el precio puede bajar con la misma intensidad y esto puede colocarte en una situación en la que debas mantener tus precios mientras los competidores los reducen.
Las características principales de las coberturas de riesgo de combustible en aviación son básicamente tres: establecen contratos a plazo, fijan un precio específico para una fecha futura y acuerdan ese precio por un tiempo determinado.
Por su parte, las empresas que expenden combustible, como ASA (Aeropuertos y Servicios Auxiliares) en México, Air BP, Shell y ExxonMobil en Estados Unidos, valoran poder asegurar las ventas futuras a un precio fijo, lo que se traduce en ingresos estables.
En esencia, con la celebración de contratos futuros, los involucrados intercambian ganancias potenciales (no reales) a cambio de certeza. No obstante, una vez que el contrato vence, existe un “ganador” y un “perdedor”. Si el precio del combustible para aviones es superior al acordado, entonces la aerolínea se beneficia, ya que, gracias a la cobertura, ha gastado menos en combustible que si lo hubiera comprado en el mercado en esa fecha. Por el contrario, si el precio de mercado del combustible para aeronaves es inferior al pactado al vencimiento, entonces el proveedor se beneficia, ya que obtiene mayores ganancias gracias al contrato a plazo.
Veamos el siguiente análisis. En 2022, el precio del combustible para aviones experimentó un incremento del 75%; las aerolíneas con coberturas estaban protegidas, al menos en el corto plazo. Las predicciones afirmaban que las aerolíneas con coberturas de combustible ahorrarían miles de millones de dólares, en particular Southwest y Air France-KLM, que aseguraron haber ahorrado, cuando menos, alrededor de mil millones de dólares cada una gracias a sus políticas de cobertura.
Sin embargo, cabe destacar que no todas las aerolíneas contratan coberturas de combustible. Fue el caso de las tres aerolíneas más grandes de Estados Unidos: Delta, American y United.
Hay que mencionar que no todas las aerolíneas utilizan esta estrategia. En 2022, como se mencionó, Air France-KLM contó con una cobertura particularmente sólida, con alrededor del 72% de sus costos de combustible cubiertos durante el primer trimestre, cifra que descendió al 63% en el segundo trimestre.
El grupo pagó aproximadamente 90 dólares por barril de combustible cuando este alcanzó una cifra récord de 170 dólares y posteriormente llegó a 186 dólares por barril, para después descender paulatinamente a 105 dólares por barril, según datos de la IATA.
Los problemas geopolíticos que vivimos actualmente, con Estados Unidos en un conflicto abierto con Irán, junto con Israel, que parece no tener fin al menos en el corto plazo, por el tema del estrecho de Ormuz, así como las tensiones generadas por la interminable guerra entre Ucrania y Rusia, han enrarecido terriblemente la situación geopolítica mundial.
Hoy, el costo de la turbosina ronda los 160.06 dólares por barril, cifra que ha repercutido desfavorablemente en las finanzas de las aerolíneas. Los efectos no se han hecho esperar y los precios de los boletos de avión se han incrementado sensiblemente. Aunque pudiera parecer que el aumento no es mucho, llegará el momento en que repercutirá de manera importante en el bolsillo de los viajeros.Como también hemos mencionado en esta columna, la inercia que dejan los problemas mundiales antes señalados puede significar largos periodos de recuperación. Por ello, no será suficiente con que se destraben los conflictos derivados de las guerras para que la situación económica de las aerolíneas se normalice de inmediato.
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