
Tanto la OACI como la FAA coinciden en que las inspecciones a las diferentes autoridades aeronáuticas de cada país contratante deben ser objetivas, técnicas, independientes y orientadas a la prevención.
Las degradaciones de categoría (de las cuales la autoridad aeronáutica de México ya ha sufrido dos) generalmente se refieren a las evaluaciones que realiza la FAA mediante el programa International Aviation Safety Assessment (IASA).
Un país mantiene la Categoría 1 cuando, al ser inspeccionada, su autoridad aeronáutica cumple con los estándares mínimos de supervisión de seguridad establecidos por la OACI. Esto significa que puede autorizar a sus aerolíneas a operar vuelos hacia Estados Unidos, abrir nuevas rutas, aumentar frecuencias y realizar acuerdos de código compartido bajo condiciones normales.
Un país es degradado a Categoría 2 cuando la FAA determina que la autoridad aeronáutica civil no cumple plenamente con los estándares mínimos de supervisión de la OACI.
Esto no significa necesariamente que las aerolíneas sean inseguras. Además, ellas no están sujetas a esta certificación, sino que la autoridad reguladora presenta deficiencias en aspectos como legislación aeronáutica, reglamentación técnica, capacitación de inspectores, certificación y vigilancia de operadores, recursos humanos y financieros, así como procesos de supervisión.
Hoy debemos decir que la AFAC mexicana parece no estar cumpliendo con algunos de estos preceptos. La FAA ya ha anunciado la posibilidad de una nueva inspección en el corto plazo y, en su caso, una nueva degradación a Categoría 2.
Esta degradación tendría sus consecuencias: las aerolíneas del país pueden mantener los vuelos existentes a Estados Unidos, pero no pueden abrir nuevas rutas hacia ese país, aumentar frecuencias con sus propias aeronaves y, además, quedan sujetas a una supervisión adicional, entre otras restricciones.
Para aplicar esta degradación, la FAA realiza una evaluación de la autoridad aeronáutica del país, no de una aerolínea específica. En caso de encontrar incumplimientos significativos respecto a los estándares de la OACI, notifica al Estado y, si las deficiencias persisten, puede degradar al país a Categoría 2.
Por ejemplo, México fue degradado por segunda vez a Categoría 2 en mayo de 2021 debido a deficiencias identificadas en la supervisión de seguridad de la autoridad aeronáutica. Posteriormente recuperó la Categoría 1 en septiembre de 2023, después de implementar acciones correctivas y demostrar el cumplimiento de los estándares internacionales.
Es importante destacar que la FAA no “castiga” a un país o a sus aerolíneas. El propósito del programa IASA es verificar que la autoridad de aviación civil tenga la capacidad técnica, legal y administrativa para supervisar adecuadamente a sus operadores aéreos conforme a los estándares de la OACI, y la evaluación se enfoca en la capacidad del Estado para ejercer vigilancia de la seguridad operacional.
La OACI no establece un sistema de “Categoría 1” o “Categoría 2” en ninguno de sus anexos. Las categorías son parte del programa IASA (International Aviation Safety Assessment) de la FAA y no de la OACI.
Lo que sí establece la OACI son los Estándares y Métodos Recomendados (SARPs) que los Estados deben cumplir, y la FAA utiliza esos estándares como referencia para evaluar a las autoridades aeronáuticas extranjeras.
Los anexos más relacionados con estas evaluaciones son:
Anexo 19: establece los requisitos para la supervisión de la seguridad operacional por parte de los Estados.Anexo 6: requisitos para la operación segura de las aeronaves.Anexo 8: certificación y mantenimiento de la aeronavegabilidad.Anexo 1: licencias y competencias del personal aeronáutico.Anexo 13: investigación y prevención de accidentes.
Además, la OACI realiza auditorías mediante el programa USOAP (Universal Safety Oversight Audit Programme), pero no asigna categorías equivalentes a las de la FAA.
La autoridad mexicana ya ha sido degradada a Categoría 2 en dos ocasiones, y una tercera vez sería, además del impacto económico en la operación y planeación de nuestras aerolíneas, una verdadera vergüenza internacional.
Y aquí surge la pregunta obligada:
¿Cómo ha logrado la hoy AFAC recuperar la Categoría 1 en dos ocasiones después de haber sido degradada en dos respectivas ocasiones?
La respuesta es que, después de lograr esa certificación, se han abandonado algunos de los compromisos y procesos adquiridos, y se ha caído nuevamente en varias de las mismas deficiencias que la FAA ha señalado en cada ocasión.
Esto, como hemos dicho muchas veces, tiene que ver con la falta de presupuesto, personal inexperto y mal pagado, fallas en el adiestramiento y calificación de inspectores, tecnología y reglamentación obsoletas, así como una falta de voluntad política para mantener el ritmo y continuar mejorando la eficiencia de la AFAC.
Nuestra aviación nacional no puede continuar con un desarrollo y una planeación sostenidos si sigue siendo sometida a pausas derivadas de fallas en el cumplimiento de los procesos establecidos mundialmente por parte de la autoridad aeronáutica.
Hoy, quien más puede sufrir este tipo de restricciones es la propia Mexicana de Aviación, aerolínea del Estado mexicano que ya planeaba el inicio de vuelos hacia Estados Unidos.
Mexicana no despega y sigue teniendo todo tipo de problemas para operar eficientemente, y enfrentar nuevas restricciones complicaría aún más su desarrollo.
“Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y pueden o no reflejar el criterio de A21”





