
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) recordó que en mayo de 2024 el Aeropuerto Internacional de Porto Alegre, Brasil, sufrió severas afectaciones debido a inundaciones y deslizamientos de tierra en el estado de Rio Grande do Sul, al grado de detener sus operaciones.
Sin embargo, la terminal logró reponerse y en menos de nueve años superó sus niveles de capacidad y demanda previos al desastre, lo que demostró que las interrupciones temporales en la capacidad del transporte aéreo no suelen provocar una reducción permanente de la demanda.
La IATA recordó este episodio debido al contexto actual que vive la aviación por la guerra en Medio Oriente, de la cual ya se ha ido recuperando.
“De acuerdo con el análisis, estos acontecimientos representan choques del lado de la oferta y no reflejan un debilitamiento estructural de la demanda de transporte aéreo. Por ello, una vez que se restablece la conectividad, es posible esperar una recuperación relativamente rápida del tráfico de pasajeros”, explicó el organismo en un artículo.
Debido a que la terminal tuvo que detener sus operaciones por las afectaciones, la Fuerza Aérea Brasileña habilitó operaciones limitadas en la cercana Base Aérea de Canoas. Posteriormente, el operador del aeropuerto anunció una reanudación gradual de las operaciones a partir de octubre de 2024, mientras que la capacidad volvió a los niveles previos a las inundaciones ocho meses después.
La demanda de pasajeros en Porto Alegre alcanzó su punto más bajo en septiembre de 2024 y superó los niveles registrados en enero de 2024 hasta julio de 2025, es decir, dos meses después de que la capacidad operativa se recuperara por completo.
“Este tipo de eventos tienden a posponer los viajes, en lugar de eliminarlos definitivamente, siempre que la infraestructura pueda restablecerse en un plazo razonable”, señaló IATA.







