
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) realizó un análisis sobre el combustible que sigue siendo el mayor gasto operativo para las aerolíneas. Expresó que cuesta más que el petróleo crudo, y la diferencia entre ambos se conoce como jet fuel crack spread, o diferencial de refinación del combustible de aviación.
Dada la fuerte correlación histórica entre los precios del combustible de aviación y del crudo, las aerolíneas han podido gestionar su exposición al precio del combustible principalmente mediante los riesgos asociados al mercado petrolero.
Sin embargo, el organismo indicó que esta fuerte correlación se ha debilitado en los últimos años tras la recuperación de la demanda de petróleo posterior a la pandemia de covid.
El mercado registra ahora diferenciales de refinación más altos y volátiles, y el promedio reciente se encuentra más de 12 dólares por barril por encima del promedio previo a la pandemia.
Los problemas del sector de refinación ya estaban elevando las expectativas de diferenciales promedio más altos desde los mínimos observados en 2020 y 2021, pero el aumento de la volatilidad desde entonces no estaba previsto.
Una reducción constante, aunque desigual, de la capacidad de refinación, particularmente en las economías desarrolladas, ha intensificado los riesgos de concentración de suministro que ya existían en los mercados de petróleo crudo. Las regiones con menor capacidad de refinación se han vuelto cada vez más dependientes de las importaciones procedentes de regiones con excedentes, lo que las expone a interrupciones externas del suministro.
Además, la regulación de bajo contenido de azufre de la Organización Marítima Internacional, vigente desde 2020, contribuyó a establecer un nivel mínimo más elevado para las primas de los destilados medios, incluidos el diésel y el combustible de aviación. La normativa exige a los transportistas marítimos utilizar combustibles con menor contenido de azufre, incrementando la demanda de destilados medios, es decir, productos refinados obtenidos de la fracción intermedia durante la destilación del petróleo crudo, entre los que se incluyen el diésel, el combustible de aviación, el combustible para calefacción y el diésel marino.
El diésel suele ser uno de los principales impulsores de la rentabilidad de las refinerías. Las disrupciones en los mercados de destilados medios, y particularmente en el diésel, pueden tener un impacto desproporcionado sobre la disponibilidad y el precio del combustible de aviación.
La guerra en Irán ha puesto aún más en evidencia las vulnerabilidades de las cadenas de suministro de combustible de aviación, haciendo que la gestión de los costos de combustible sea cada vez más complicada para las aerolíneas, además del impacto derivado de los mayores precios del propio combustible.





