
El incremento de casos de jamming (interferencia) y spoofing (suplantación de señales) de los sistemas globales de navegación por satélite (GNSS) hicieron que la Agencia de la Unión Europea de Seguridad Aérea (EASA) actualizara sus directrices para reforzar la vigilancia y las medidas de mitigación.
Este Boletín de Información y Seguridad (SIB) llega poco después de que la Administración Federal de Aviación (FAA) publicara en marzo una versión actualizada de su Guía de Recursos sobre Interferencias para operadores y pilotos de aeronaves en materia de jamming y spoofing de GNSS/GPS.
Ambos documentos solo contienen recomendaciones y no son una normativa obligatoria.Tanto EASA como la FAA han observado desde 2022 un aumento notable de casos de jamming y spoofing, particularmente en regiones cercanas a zonas de conflicto y otras áreas sensibles.
La EASA ha señalado el Mediterráneo, el Mar Negro, Medio Oriente, el Mar Báltico y el Ártico, mientras que la FAA indica que los pilotos deben extremar la vigilancia en las zonas de Europa del Este, el Mar Negro y la parte oriental del mar Mediterráneo.
Dentro de su lista de recomendaciones dirigida a actores clave de la industria, la EASA continúa instando a los operadores aéreos a utilizar ayudas alternativas a la navegación para verificar la posición de la aeronave cuando operen cerca de las zonas afectadas y en términos de riesgo señaló que el spoofing representa un mayor peligro para las operaciones aéreas que el jamming.
La verificación de la posición puede realizarse mediante diversos procedimientos y soluciones que no dependen del GNSS, por lo que el sistema de navegación inercial (INT) basado en sensores integrado en la aviónica de las aeronaves jugará un papel importante en este ámbito.
Una de las estrategias de mitigación puede ser la bolsa electrónica de vuelo (Electronic Flight Bag o EFB) basada en tabletas, pues esta puede detectar casos de jamming y/o spoofing.







