
La noche del lunes, se llegó a un acuerdo provisional alcanzado por los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo para proteger a los pasajeros frente a interrupciones de viaje, como denegaciones de embarque, retrasos o cancelaciones de vuelos. Las normas no habían sido actualizadas desde 2004.
Los negociadores del Parlamento rechazaron los intentos de debilitar los derechos de los pasajeros. En virtud del acuerdo, los viajeros mantendrán el derecho a ser reembolsados o reubicados en otro vuelo, así como a reclamar una compensación cuando un vuelo se retrase más de tres horas, sea cancelado con menos de 14 días de anticipación o se les niegue el embarque.
Las compensaciones por retrasos o cancelaciones dependerán de la distancia del vuelo: 250 euros para trayectos de hasta 1,500 kilómetros; 400 euros para vuelos entre 1,500 y 3,500 kilómetros; y 600 euros para trayectos más largos. Las aerolíneas podrán reducir la compensación en 50% para los vuelos de mayor distancia si ofrecen una alternativa de transporte hasta el destino final o si el retraso a la llegada no supera las cuatro horas.
La nueva normativa incluirá una lista abierta de circunstancias extraordinarias, como desastres naturales, conflictos bélicos, condiciones meteorológicas adversas, pasajeros conflictivos o huelgas en aeropuertos, servicios de navegación aérea o empresas de asistencia en tierra.
En todos los casos, los operadores aéreos tendrán la obligación de asistir a los pasajeros afectados proporcionando bebidas y refrigerios cada dos horas de espera, alimentos después de tres horas y, cuando sea necesario por retrasos prolongados, alojamiento por un máximo de tres noches.
Además, las aerolíneas deberán proporcionar electrónicamente a los pasajeros afectados por retrasos o cancelaciones instrucciones claras para presentar solicitudes de compensación dentro de los cuatro días posteriores a la finalización de su viaje.
Los eurodiputados garantizaron que los pasajeros no estén obligados a crear una cuenta de usuario ni a utilizar una aplicación específica para recibir esta información. Los viajeros dispondrán de nueve meses para presentar una reclamación, mientras que las aerolíneas tendrán 30 días para efectuar el pago o justificar la existencia de circunstancias extraordinarias y explicar por qué no corresponde una compensación, además de informar sobre los mecanismos de reclamación disponibles.
Los eurodiputados también garantizaron que las personas con discapacidad o movilidad reducida tengan derecho a compensación, reubicación y asistencia si pierden un vuelo debido a que el aeropuerto no les proporcionó apoyo suficiente para llegar a tiempo a la puerta de embarque.
Reforma europea de derechos de pasajeros mantiene fallas estructurales
Por su parte, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) expresó su frustración porque las revisiones al Reglamento EU261 (normativa europea sobre los derechos de los pasajeros) quedaron lejos de la reforma significativa necesaria para corregir las profundas deficiencias de esta regulación.
El organismo señaló que el resultado representa una oportunidad perdida, con escasos avances para mejorar la experiencia de los pasajeros y sin medidas que fortalezcan la competitividad europea.
Esto debido a que los únicos cambios sustanciales en relación con las interrupciones operativas fueron: la incorporación de una lista no exhaustiva de circunstancias extraordinarias, aunque de manera inexplicable no refuerza el enfoque de la industria que prioriza la seguridad por encima de todo y la obligación de que los aeropuertos cuenten con planes de contingencia para el alojamiento de pasajeros en caso de interrupciones masivas, lo que constituye un primer paso, aunque limitado, hacia una responsabilidad compartida dentro del ecosistema de la aviación.
La IATA señaló que el EU261 representa actualmente una carga regulatoria que asciende a 8,000 millones de euros (mde) anuales, pero no ha logrado cumplir su objetivo de mejorar el desempeño en materia de retrasos y cancelaciones, como demuestran los datos de la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol).
Esto resulta previsible si se considera que una parte importante de los retrasos está relacionada con las deficiencias del sistema europeo de gestión del tránsito aéreo.
Con el objetivo de brindar un mejor servicio a los pasajeros, las aerolíneas respaldaron las propuestas de la Comisión Europea para ampliar los umbrales de tiempo de retraso antes de que se activaran las obligaciones de compensación. Esto habría incrementado la capacidad de las compañías aéreas para ofrecer alternativas de viaje, una prioridad que los pasajeros señalan de forma constante cuando sus planes se ven afectados por interrupciones.
Sin embargo, esta reforma de fondo fue eliminada durante las negociaciones con el Parlamento Europeo, mientras que se añadieron otros requisitos —varios de ellos sin relación directa con las interrupciones operativas— con escasa consulta y poca consideración de sus consecuencias operativas.
“Después de 13 años de debate, se perdió la oportunidad de mejorar la competitividad de Europa y la experiencia de los pasajeros mediante la corrección de las deficiencias del EU261. El resultado no reducirá los retrasos y, considerando el paquete completo de cambios, generará desafíos operativos y costos adicionales que finalmente serán asumidos por los pasajeros”, declaró Willie Walsh, director general de la IATA.
“Se trata de una reforma solo de nombre que no hace nada para ayudar a los viajeros afectados por interrupciones. Quienes son responsables de este intercambio político deben rendir cuentas mediante datos transparentes que permitan monitorear sus costos e impactos”, añadió.
La IATA señaló que existen dos frentes clave que deberán seguirse de cerca en los próximos meses. Por un lado, consideró necesario trabajar con el Consejo y el Parlamento Europeo para evitar que el paquete de aplicación de la normativa agrave una situación ya compleja mediante la imposición de cargas regulatorias adicionales que el sector difícilmente puede asumir. En ese sentido, Willie Walsh afirmó que el objetivo debe ser garantizar una implementación práctica, eficaz y coherente de las disposiciones.
Por otro lado, subrayó que la próxima Estrategia de Aviación de Europa deberá abordar las deficiencias de la gestión del tránsito aéreo, identificadas como una de las principales causas de los retrasos que afectan a los pasajeros y a las aerolíneas.
Los eurodiputados aseguran ser defensores de los derechos para pasajeros
El Parlamento luchó para hacer que los viajes fueran más justos y los procedimientos más claros, y eso es precisamente lo que hemos conseguido, aseveró Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo.
“El Parlamento Europeo siempre ha sido el principal defensor de unos sólidos derechos para los pasajeros aéreos. Este acuerdo fortalecerá los derechos de los viajeros en toda Europa. Aportará mayor transparencia y previsibilidad tanto para los consumidores como para las aerolíneas, sin generar burocracia innecesaria para nuestra industria”, afirmó.
Añadió que las familias no podrán ser separadas durante la asignación de asientos. Las aerolíneas estarán obligadas a garantizar que cualquier persona que acompañe a un menor de 14 años ocupe un asiento contiguo sin costo adicional. Este mismo derecho aplicará para pasajeros con discapacidad, movilidad reducida y mujeres embarazadas.
Las nuevas normas incluyen el derecho a transportar a bordo, sin cargo adicional, un artículo personal como una bolsa pequeña o mochila.
A propuesta del Parlamento Europeo, se reforzó la transparencia y comparabilidad de las tarifas aéreas mediante la obligación de que aerolíneas, intermediarios y motores de búsqueda muestren desde el inicio del proceso de reserva el precio del boleto incluyendo el equipaje de mano. Los negociadores acordaron que las aerolíneas podrán ofrecer tarifas más económicas a los pasajeros que opten voluntariamente por viajar sin equipaje de mano.
Los pasajeros tampoco deberán pagar cargos adicionales por corregir errores ortográficos en sus nombres ni por solicitar una copia impresa de la tarjeta de embarque si ya realizaron el proceso de registro.
“Hoy Europa cumple con los pasajeros aéreos. Hemos protegido los derechos que ya tenían, añadido nuevas salvaguardas y aportado mayor claridad cuando surgen problemas. Desde el primer día, el Parlamento dejó claro que quería modernizar las normas, pero sin que los pasajeros pagaran el precio. Tras más de una década de estancamiento, Europa finalmente actualiza los derechos de los pasajeros manteniéndolos en el centro de la regulación”, aseveró Virginijus Sinkevičius.
Conforme al procedimiento de tercera lectura, el acuerdo provisional alcanzado en el Comité de Conciliación deberá ser confirmado tanto por el Parlamento Europeo como por el Consejo durante las próximas seis semanas, plazo que podrá ampliarse dos semanas adicionales.
Posteriormente, ambas instituciones votarán por separado el texto conjunto una vez concluida su revisión jurídica y lingüística. El Parlamento Europeo tiene previsto someter el acuerdo a votación durante su sesión plenaria de julio.







