
82a. Reunión General Anual IATA.
Pablo Chávez Meza/Enviado
RÍO DE JANEIRO, Brasil. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) publicó nuevas estimaciones que muestran que la producción mundial de combustible sostenible de aviación (SAF) alcanzará aproximadamente 2.4 millones de toneladas en 2026, lo que representará apenas el 0.8% del consumo total de combustible de la aviación, con un costo para las aerolíneas de 4 mil 300 millones de dólares (mdd).
“Todo indica que este será otro año decepcionante para la producción de SAF. Cinco años después de que la industria se comprometiera a alcanzar emisiones netas cero para 2050, el SAF representará únicamente el 0.8% del combustible utilizado por las aerolíneas este año. El camino para cubrir el 65% de nuestras necesidades energéticas en 2050 se vuelve más difícil con cada año de políticas gubernamentales mal secuenciadas y con la evidente falta de interés de las compañías petroleras”, afirmó Willie Walsh, director general de IATA.
“La actual crisis energética debería añadir aún más urgencia al desarrollo de energías renovables, incluido el SAF. Sin embargo, todavía no vemos que el impacto de esta crisis, la necesidad de fortalecer la independencia energética y la creación de empleos, o la urgencia de mitigar el cambio climático se traduzcan en los incentivos necesarios para crear un mercado viable de SAF”, agregó el directivo.
Para acelerar el crecimiento de la producción de SAF, el organismo internacional pidió acciones coordinadas en cuatro prioridades: Ampliar el suministro de energía renovable para respaldar la producción de SAF y garantizar la disponibilidad suficiente de materias primas y energía limpia; así como garantizar el acceso abierto a la infraestructura de combustibles, incluyendo oleoductos, instalaciones de almacenamiento y sistemas de suministro en aeropuertos, para fomentar la competencia y una distribución eficiente.
Así como fortalecer el apoyo de las políticas públicas mediante incentivos a la producción y marcos de inversión que otorguen certidumbre y reduzcan riesgos antes de imponer mandatos obligatorios y Habilitar un mercado global de SAF con volúmenes suficientes y precios comercialmente viables, fundamentales para la sostenibilidad financiera y económica de las aerolíneas.
Para ello, IATA considera esencial un sistema de book and claim (permite comercializar los atributos ambientales del SAF de forma independiente al suministro físico del combustible) permitiendo transformar el mercado de SAF de local a global, haciendo accesible el combustible tanto para aerolíneas como para productores, independientemente de su ubicación.
Este mercado también debe estar respaldado por estándares armonizados que garanticen reglas duraderas y competencia justa.
Además del SAF producido a partir de materias primas biológicas, el e-SAF o electrocombustible sostenible desempeñará un papel cada vez más importante en la descarbonización del transporte aéreo.
El e-SAF se puede producir mediante procesos Power-to-Liquid (PtL), que convierten electricidad renovable en combustible líquido. A diferencia del SAF convencional, no requiere biomasa ni aceites residuales, pero sí grandes cantidades de electricidad renovable, hidrógeno verde, agua y dióxido de carbono (CO2).
La Unión Europea y el Reino Unido han establecido mandatos para producir alrededor de 600 mil toneladas de e-SAF para 2030. Sin embargo, la capacidad global actualmente operativa y en construcción apenas alcanza las 20 mil toneladas y solo existe una planta en operación.
Para cumplir con el objetivo establecido sería necesario construir aproximadamente 20 refinerías comerciales de gran escala. Además, durante el último año no se ha tomado ninguna decisión final de inversión para nuevas instalaciones de producción de e-SAF.
Por su parte, Marie Owens Thomsen, vicepresidenta senior de Sostenibilidad y economista en jefe de IATA, afirmó que los objetivos de e-SAF para 2030 establecidos por el Reino Unido y la Unión Europea no son simplemente irreales, están completamente desconectados de la realidad. Siendo una estrategia imprudente el crear un mercado energético mediante mandatos antes de que exista la capacidad de producción necesaria.
“Esa estrategia únicamente elevará los precios. Combinada con sanciones, desvía recursos escasos que podrían destinarse a reducciones reales de emisiones de CO2. Resulta aún más desconcertante considerando que Europa tiene los precios de energía renovable más altos del mundo”, añadió.
Expresó que una estrategia seria consistiría primero en ampliar la producción de energía renovable para reducir sus costos y construir capacidad de producción de e-SAF sobre bases económicas sólidas. “Solo entonces los mandatos podrán lograr los resultados esperados”.
La encuesta más reciente de pasajeros de IATA, realizada en abril de 2026, muestra un respaldo sólido y consistente a los esfuerzos para descarbonizar el transporte aéreo.
El 89% de los pasajeros considera que la industria debe seguir reduciendo emisiones incluso si los gobiernos disminuyen sus propios esfuerzos climáticos. Una proporción similar considera que volar es una actividad esencial y que debe hacerse más sostenible, en lugar de restringirse.
Este apoyo también se refleja en una disposición a asumir costos adicionales. Cerca de dos tercios de los pasajeros (66%) afirmaron estar dispuestos a pagar más para compensar las emisiones asociadas a sus vuelos, mientras que casi el 88% espera que los precios de los boletos aumenten como consecuencia de las inversiones en sostenibilidad.
Los viajeros también muestran una clara preferencia por soluciones de descarbonización directas. El 25% considera que los recursos deben destinarse prioritariamente al SAF y el 23% a tecnologías para reducir emisiones, muy por encima de quienes prefieren impuestos ambientales, opción respaldada por solo el 10%.
La sostenibilidad ya influye en las decisiones de compra. Casi la mitad de los pasajeros (48%) revisa las emisiones de carbono al seleccionar un vuelo y, entre quienes lo hacen, más del 85% asegura que esta información influye en su decisión. Además, alrededor de tres cuartas partes de los encuestados afirmaron que prefieren volar con aerolíneas que muestran un mejor desempeño ambiental.
En conjunto, los resultados envían un mensaje claro: los pasajeros esperan que el transporte aéreo avance en su descarbonización, respaldan ampliamente la transición y consideran cada vez más los criterios de sostenibilidad al momento de elegir cómo viajar, aunque factores como el costo y la conveniencia continúan siendo determinantes.







