
La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y la Comisión Europea extendieron hasta el 27 de marzo la alerta de riesgo para las operaciones dentro del Medio Oriente y el Golfo Pérsico, donde hay un conflicto armado protagonizado por Estados Unidos, Israel e Irán.
La EASA señaló que la revisión se basó en un análisis del Grupo Integrado de Evaluación de Riesgos de Seguridad de la Aviación de la UE (IRAG) y refleja “la dinámica observada del conflicto”, incluidos los cambios en el nivel y la distribución geográfica de las actividades militares.
Bajo el CZIB (Boletín de Información sobre Zonas de Conflicto) 2026-03-R4, el organismo europeo aconsejó a los operadores evitar todos los niveles de altitud y vuelo dentro del espacio aéreo afectado, que incluye Bahréin, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y la Región de Información de Vuelo (FIR) de Jeddah en Arabia Saudita.
Áreas específicas de Arabia Saudita y Omán cuentan con una excepción limitada. Para el primer país EASA señaló que los ataques de Irán han apuntado principalmente a la zona este, mientras que el segundo ha experimentado un nivel “relativamente limitado” de actividad cinética, principalmente a altitudes bajas y medias.
El conflicto armado en la región comenzó el 28 de febrero y desde entonces grandes zonas del Medio Oriente han estado sufriendo constantes cierres de su espacio aéreo.
Para los operadores de la Unión Europea y las aerolíneas con autorización TCO (Operadores de Terceros Países) de EASA, las actualizaciones del CZIB impactan directamente la planificación de rutas, las evaluaciones de riesgo en despacho y las decisiones de reautorización.
Ante esto, las aerolíneas se ven obligadas a equilibrar los desvíos alrededor del espacio aéreo restringido con el consumo de combustible, las limitaciones de carga útil y la confiabilidad de la red.







