
Una nueva investigación de la NASA, advierte que los nuevos tipos de aeronaves que comienzan a operar en el espacio aéreo podrían implicar sonidos poco familiares sobre las ciudades, y el lugar donde se escuchen podría ser un factor relevante.
Su división aeronáutica ha trabajado durante años para habilitar nuevas opciones de transporte aéreo de personas y mercancías, así como para asegurar su integración segura y eficiente en las comunidades de Estados Unidos. Por ello, la agencia continúa estudiando cómo reaccionan las personas al ruido de las aeronaves.
En este caso, el trabajo se centró en los aviones eléctricos de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) o llamados taxis aéreos, diseñados para transportar personas en distancias cortas, ya sea para viajes personales o traslados médicos.
Los investigadores analizaron si los residentes de ciudades ruidosas reaccionan de manera distinta a estos sonidos en comparación con quienes viven en zonas suburbanas más tranquilas.
Entre finales de agosto y septiembre de 2025, 359 participantes en las áreas de Los Ángeles, Nueva York y Dallas-Fort Worth formaron parte del estudio Diferencia en la Respuesta al Ruido de la Movilidad Aérea Avanzada según el Área Geográfica (VANGARD) de la NASA.
Los investigadores reprodujeron 67 sonidos únicos que simulaban sobrevuelos de aeronaves, incluidos diseños conceptuales desarrollados por la industria y propiedad de la NASA. Para garantizar respuestas imparciales, el equipo no reveló los nombres de los fabricantes ni mostró imágenes de las aeronaves a los participantes.
Los resultados iniciales indican que los residentes de zonas con altos niveles de ruido reportaron mayor molestia ante los sonidos de los taxis aéreos que quienes viven en áreas más silenciosas.
El equipo VANGARD continúa analizando los datos para comprender mejor estos hallazgos, aunque de manera preliminar plantean que las personas en entornos ruidosos podrían ser más sensibles a sonidos adicionales.
“Con los taxis aéreos próximos a entrar en operación, necesitamos entender cómo reaccionará la población ante distintos sonidos de aeronaves futuras”, señaló Sidd Krishnamurthy, investigador principal en el Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia.
“Esta prueba llenó un vacío crítico y sus resultados mejorarán nuestra capacidad de predecir las reacciones humanas al ruido, orientando el diseño y la operación de las aeronaves del futuro”, añadió.
Durante el estudio, los participantes escucharon sonidos individuales de sobrevuelos y calificaron su nivel de molestia. También proporcionaron su código postal, lo que permitió clasificar sus ubicaciones según niveles altos o bajos de ruido de fondo. “Queríamos saber si las personas en zonas con alto o bajo ruido ambiental se sentirían más molestas por los sonidos de los taxis aéreos y en qué medida, incluso sin estar expuestas a su entorno habitual durante la prueba”, explicó Krishnamurthy.
La mayoría de los participantes realizó la prueba desde sus hogares, utilizando sus propios dispositivos de audio. Como complemento, un grupo de control de 20 personas participó presencialmente en el Centro Langley en junio, utilizando tabletas y audífonos con configuraciones de audio estandarizadas.
Los resultados mostraron que el grupo de control respondió de forma similar a quienes realizaron la prueba desde casa.
Los resultados de este estudio, junto con futuras investigaciones, servirán para orientar el diseño y la operación de aeronaves de movilidad aérea avanzada, ayudando a diseñadores y reguladores a determinar cómo y dónde podrán operar estos vehículos.
La investigación se desarrolló en el marco del proyecto Revolutionary Vertical Lift Technology y forma parte de los estudios de movilidad aérea avanzada de la NASA, dentro del Programa de Vehículos Aéreos Avanzados de la Dirección de Investigación Aeronáutica de la agencia.







