
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) expresó su profunda decepción por la recomendación que hizo el Grupo de Trabajo sobre Gravámenes de Solidaridad Global (GSLTF) para imponer un impuesto a viajeros con el fin de mejorar la movilización de ingresos internos en países en desarrollo y apoyar la solidaridad internacional, sobre todo en lo que respecta a la mitigación y adaptación al cambio climático, pandemias y otros desafíos de desarrollo.
Para la IATA la propuesta no toma en cuenta varios puntos, como pensar que la industria genera beneficios excesivos.
La GSLTF citó una estimación de la consultora CE Delft que sugiera que un impuesto para boletos de clase premium podría generar más de 90,000 millones de dólares (mdd) anualmente, aproximadamente tres veces más que el beneficio estimado de toda la industria aérea mundial en 2024 (32,400 mdd).
La IATA aseveró que el margen neto de ganancia de las aerolíneas es “estructuralmente bajo” y en el año pasado se estimó en 3.4%, aproximadamente la mitad del promedio mundial de todas las industrias.
“La industria aérea es un catalizador económico, no una vaca lechera. Y sin embargo, los gobiernos proponen casualmente un impuesto tres veces mayor que el beneficio anual del sector, sin considerar las consecuencias reales. Además, la historia demuestra que estos impuestos suelen acabar en las arcas generales del Estado, con poco o ningún impacto real en la adaptación al cambio climático”, dijo Willie Walsh, director general de la IATA.
También se afirma que la industria ya tiene un compromiso con la sostenibilidad, pues se comprometió a lograr las cero emisiones netas de carbono para el 2050, lo que requerirá de una inversión de 4.7 billones de dólares los siguientes 25 años.
Recordó que la propuesta también ignora el papel de CORSIA (Esquema de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional), acordado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
“El GSLTF fue parte del grupo que creó CORSIA bajo el principio de que sería la única medida armonizada basada en el mercado para la aviación internacional. Imponer medidas adicionales, como el impuesto de solidaridad, socava CORSIA y genera un marco normativo fragmentado e ineficiente”, expuso.
IATA también comentó que el GSLTF no ha publicado ningún análisis del impacto económico que este impuesto tendría en los países a los que se busca beneficiar, ni en los viajeros en general y aunque se apunta al segmento premium, “se ignora que esta clase es clave para la viabilidad de muchas rutas”, por lo que penalizar o imponer más cargas fiscales al sector alteraría la red de conectividad.
“El GSLTF asegura que sus gravámenes de solidaridad no afectarán el costo de vida ni los gastos del hogar. Eso no es cierto. En la práctica, sus recomendaciones harían más caro volar para todos, con consecuencias negativas”, añadió Walsh.
De acuerdo con datos de una investigación independiente global encargada por IATA y realizada por Savanta en 15 países que refleja que el 73% de los consultados cree que los impuestos ecológicos son “greenwashing” gubernamental y 79% siente que ya existen demasiados impuestos sobre el vuelo.







