
En un entorno cada vez más volátil para la industria aérea, aquel que no planifique está planificando para fracasar, así lo externó Simon Mills, principal especialista en investigación sobre mantenimiento, reparación y revisión (MRO) de Cirium.
De acuerdo al especialista, en el contexto actual las organizaciones aeroespaciales ya no pueden depender únicamente de pronósticos o de datos históricos y la producción, la capacidad de mantenimiento y las estrategias del mercado posventa deben alinearse antes de que la demanda se materialice.
Como ejemplo de planificación el analista citó el caso de Ryanair durante la pandemia.
En ese entonces la aerolínea de bajo costo irlandesa logró recuperar gran parte de su capacidad durante el verano de 2020, mientras que el mercado global no tuvo niveles de operación comparables a los previos al Covid-19 hasta principios de 2022.
La estrategia de la que se valió Ryanair fue que en lugar de mantener sus aeronaves inmovilizadas durante largos periodos, registró tiempos de permanencia en tierra mucho más cortos, aunque con un mayor número de estancias por avión.
La operadora también distribuyó sus aviones en un número mucho mayor de terminales que en condiciones normales, ampliando de entre 10 y 20 aeropuertos habituales hasta 45 ubicaciones, y con esto evitó que gran parte de la flota entrara en almacenamiento prolongado, reduciendo los trabajos de mantenimiento necesarios para reincorporar los aviones al servicio y permitiendo reactivar rutas con mayor rapidez cuando se levantaron las restricciones.
Esta estrategia implicó asumir costos operativos sin ingresos garantizados, pero terminó siendo exitosa y parece haber estado respaldada por un uso intensivo de datos y una sólida disciplina en la toma de decisiones.
Qatar Airways y sus manejos de crisis en 2025 y 2026 fue otro de los ejemplos que citó Mills.
En el primer caso, la operadora tuvo que reorganizar su operación de inmediato luego de que en junio de 2025 se diera un cierre de espacio aéreo de Qatar debido a un ataque con misiles contra la base aérea de Al Udeid.
Esta reacción hizo que en cuatro días las operaciones regresaran a niveles cercanos a la normalidad y fue posible gracias al uso de datos operativos en tiempo real, que permitieron tomar decisiones antes de que las condiciones se estabilizaran.
El segundo reto vino este 2026, debido a la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel, la cual volvió a cerrar el espacio aéreo qatarí.
Qatar fue una de las aerolíneas más afectadas, llegando a operar apenas el 36% de sus vuelos programados durante el momento más crítico, pero logró recuperarse y restablecer alrededor del 99% de su programación, pese a que continuaban algunas restricciones.
Para Mills, los casos de Ryanair y Qatar Airways muestran que la resiliencia operativa no depende únicamente de reaccionar con rapidez, sino de desarrollar procesos repetibles sustentados en datos independientes y oportunos.





