
El pasado 10 de noviembre, en este mismo espacio, analizábamos cómo el cierre del Gobierno Federal de los Estados Unidos (EE. UU.) ponía en jaque la precisión operativa de su sistema aéreo. En aquel momento, titulamos esa columna “Turbulencia política, cielos en pausa”[i], advirtiendo que la seguridad aérea es una maquinaria interconectada que no admite piezas sueltas. Hoy, cuatro meses después, la turbulencia no solo persiste, sino que ha evolucionado hacia una crisis de gobernanza que afecta directamente la libertad de tránsito y la dignidad de quienes cuidan nuestros cielos.
Una Promesa Incumplida y aterriza el ICE en los Aeropuertos de EE. UU.
En noviembre del año pasado, mencioné cómo más de 13,000 controladores y miles de agentes de la TSA trabajaban sin remuneración, sostenidos únicamente por su profesionalismo. Sin embargo, el “desgaste humano acumulado” del que hablamos entonces ha llegado a su punto de quiebre.
Hoy, el sistema aeroportuario de los EE. UU. se encuentra nuevamente, en el ojo del huracán político. Lo que comenzó como un desacuerdo presupuestario en el Congreso ha escalado hasta convertirse en una crisis operativa sin precedentes. Desde el pasado 14 de febrero de 2026, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) opera sin fondos, obligando a miles de agentes de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) a trabajar sin recibir su salario.
Esta situación se agrava ante el anuncio del presidente Donald Trump de enviar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (mejor conocido como ICE) a los filtros de seguridad de los aeropuertos a partir de este lunes 23 de marzo, y este anuncio es una prueba fehaciente de que el sistema ya no puede sostenerse solo con la resiliencia de su personal.
Lo que antes eran demoras de 90 minutos, hoy son filas son de hasta cinco horas, lo que antes era una reducción del 10% en operaciones, hoy amenaza con una parálisis logística total en los principales hubs del país.
La situación ha dejado de ser una estadística para convertirse en un calvario para el pasajero. En aeropuertos neurálgicos como Hartsfield Jackson en Atlanta, William P. Hobby en Houston y La Guardia en Nueva York, el ausentismo de personal de seguridad ha superado el 30% en la última semana.
La razón es humana y lógica, “los agentes de la TSA, muchos de los cuales viven al día, no pueden costear el transporte o el cuidado de sus hijos sin sus cheques de pago”. En consecuencia, ante la falta de pagos nuevamente, renunciaron más de 300 agentes, de acuerdo a datos del mismo DHS. Esto se ha traducido en filas de seguridad que alcanzan hasta las cinco horas, en horarios pico. Incluso programas de confianza como TSA PreCheck y Global Entry han sido suspendidos temporalmente, eliminando cualquier vía rápida para el viajero frecuente.
El Error de Clasificación: ¿Por qué la TSA debe ser Intocable?
Un punto fundamental que debemos poner sobre la mesa de debate es la clasificación presupuestaria de los oficiales de seguridad de transporte. Actualmente, mientras que los controladores de tráfico aéreo (FAA) son considerados indispensables para la navegación, el financiamiento para los agentes de la TSA parece quedar atrapado en el fuego cruzado de las disputas partidistas del Congreso.
Es imperativo que el gobierno de EE. UU. eleve el estatus del pago de estos agentes al nivel de “actividad esencial garantizada”, tal como ocurre con los controladores o las fuerzas armadas, para evitar que ante estos “cierres”, se queden sin paga, porque en menos de 6 meses en la segunda vez que ocurre esta situación.
Pero ¿por qué deberían elevar su estatus? Porque la seguridad aeroportuaria no es un servicio administrativo “desechable“. Es la primera línea de defensa nacional. Obligar a un agente a detectar amenazas críticas mientras carga con el estrés financiero de no poder alimentar a su familia (como mencioné en mi columna anterior) es, en sí mismo, un riesgo para la seguridad operacional.
Ante el caos, el presidente Donald Trump anunció este fin de semana una medida “estratégica de emergencia” para resolver esta problemática.
La medida consiste en el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los aeropuertos; medida que ha encendido el debate en todo el sector, ya que la tachan de “ser un paliativo que ignora la complejidad técnica del sector.”
Aunque el objetivo oficial de esta medida es “reforzar la seguridad” y aliviar la carga de los filtros de inspección ante la falta de personal de la TSA. Para el sector aeronáutico, esto plantea serias dudas operativas, entre las cuales destaco:
- Capacitación Específica: ¿Cuentan los agentes del ICE con el entrenamiento técnico para operar escáneres de última generación y protocolos de detección de explosivos con la misma agilidad que un agente TSA especializado?
- Impacto Psicológico: La presencia masiva de agentes migratorios en áreas de tránsito doméstico genera un clima de tensión que podría ralentizar aún más los procesos de abordaje, y generar mayor estrés en los pasajeros.
- Seguridad vs. Control: Mientras el gobierno busca “tapar el bache” de personal, los expertos advierten que la seguridad aérea no es un juego de números, sino de especialización.
¿Qué esperar en los próximos días?
Para aquellos que viajen a EE. UU., en los próximos días, el escenario es de “operación de contingencia”. La llegada de agentes del ICE a los aeropuertos no garantiza agilidad; por el contrario, podría aumentar los tiempos de procesamiento debido a la falta de familiaridad con los protocolos específicos de la TSA.
Si el cierre continúa durante la semana del 23 al 29 de marzo de 2026, es indispensable prever:
- Tiempos de espera prolongados, especialmente en aeropuertos con alto volumen turístico.
- Recomendaciones de llegar con 4 a 5 horas de anticipación, incluso en vuelos domésticos.
- Mayor variabilidad entre aeropuertos: algunos mantienen operaciones relativamente fluidas, mientras otros enfrentan cuellos de botella significativos.
- Posible presión sobre aerolíneas, con reprogramaciones si pasajeros pierden vuelos por demoras en seguridad.
- Ante el desconocimiento del procedimiento por los agentes de ICE es vital llevar toda la documentación en orden, aún en vuelos domésticos, para evitar retrasos o demoras en los puntos de inspección y control.
Si el Congreso no logra un acuerdo presupuestal antes del próximo viernes, la Administración Federal de Aviación (FAA) podría verse obligada a restringir hasta el 20% de los vuelos domésticos para mantener márgenes mínimos de seguridad.
El origen del conflicto está vinculado a desacuerdos legislativos sobre políticas de control migratorio tras incidentes ocurridos en enero, que reavivaron tensiones entre demócratas y republicanos Actualmente no existe una fecha confirmada para el fin del cierre. Las negociaciones siguen abiertas y el anuncio de enviar ICE a los aeropuertos incrementa la presión política sobre el Congreso.
El sistema aeroportuario estadounidense vuelve a demostrar su vulnerabilidad estructural ante los problemas políticos en Washington. La aviación comercial depende críticamente de agencias federales como la TSA y la FAA. Cuando el financiamiento se interrumpe, el impacto no es teórico, se materializa en filas, estrés operativo y riesgo reputacional para el país.
Como sostuve en noviembre, “la aviación requiere continuidad: técnica, humana y presupuestaria”. No podemos permitir que el pago de quienes garantizan que un avión no sea una amenaza se convierta en una moneda de cambio política.
El cierre de gobierno actual es un recordatorio de que, “cuando la política falla, la factura la pagan el pasajero y el trabajador”. Es momento de que la seguridad aérea sea blindada de las tormentas presupuestarias. Porque en la aviación, como bien sabemos, no hay espacio para el error, y mucho menos para la incertidumbre financiera de quienes nos cuidan.
Continuaremos dando seguimiento a esta situación y si viajas a EE. UU., en los próximos días, ya lo comenté, tome sus precauciones.
¡Hasta el próximo vuelo!
Era Calderón
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[i] https://a21.com.mx/opinion/era-de-aviacion/2025/11/10/turbulencia-politica-cielos-en-pausa-la-factura-del-cierre-de-gobierno-que-paraliza-a-la-aviacion-norteamericana/







