
Muy buena noticia: Boeing recupera la autorización de la FAA para certificar los 737 MAX y 787 antes de sus entregas. ¿Qué quiere decir esto? Que, después de casi un año de que la FAA le retirara la facultad de certificar los aeroplanos mencionados, como lo había hecho durante años, pero a raíz de los últimos accidentes e incidentes, sobre todo el de la aerolínea Ryanair, que perdió una ventanilla en pleno vuelo, se les retiró la confianza para certificar sus aviones.La decisión recién tomada por la FAA se produce tras meses de análisis de datos y seguridad que han demostrado una calidad de producción constante, según indica la propia agencia norteamericana. “Esto refleja la confianza de la FAA en la capacidad de Boeing para expedir certificados de aeronavegabilidad bajo la supervisión de la FAA”, añadieron. Tuvieron que realizarse muchos cambios, sobre todo en el control de calidad, para que la agencia les “levantara” el castigo.
Recordemos que en unos cuantos años hubo accidentes, incidentes y muchos muertos; todavía no se olvida la pesadilla de los B-737 MAX. Bastó con cambiar las prioridades, anteponiendo la seguridad a cualquier otra, para que la reguladora les permitiera nuevamente certificar sus aviones, lo cual les ahorra un tiempo precioso, agiliza las entregas y evita procesos legales por cancelaciones de pedidos y varios inconvenientes más.
De una manera no igual, pero sí análoga, la AFAC debería aprovechar los derechos de capacitar a sus inspectores en las instalaciones de las empresas existentes, en tanto logra conseguir que el CIAAC obtenga la capacidad y credibilidad de su actuar más allá del papel, donde vienen perfectamente definidas sus obligaciones.
Recordemos que uno de los señalamientos en las pasadas revisiones de la OACI y la FAA, en el marco de la revisión de seguridad IASA que nos mandó a la Categoría 2, y que tanto afectó a la aviación mexicana e instituciones periféricas por más de dos años, se refirió a la ausencia de capacitación adecuada para sus inspectores, de todas las especialidades.
Debo reconocer que no fueron las últimas administraciones las que llevaron a esta rebaja de la confianza en nuestra aviación, pero es justo no olvidar que poco se hizo para recuperar la Categoría 2 y mejorar el desempeño que, dicho sea de paso, deja mucho que desear, empezando por la sordera de las autoridades monetarias para dotar a la AFAC de un presupuesto que le permita hacer bien su trabajo. No sé si los poco más de seiscientos millones de pesos de presupuesto alcancen siquiera para cubrir la nómina, muy restringida, por cierto.
Estoy de acuerdo en que no se pueden lograr salarios que se comparen con los de la industria, tal como lo pide la norma y la última auditoría de IASA, lo cual, por cierto, no se ha cumplido; pero los actuales dejan mucho que desear y orillan a la autoridad a depender de vuelos y viáticos de los propios inspeccionados, lo cual podría suponer un grave conflicto de intereses.
Existe la figura de los evaluadores designados para que sean las propias empresas las que evalúen a su gente y den cuenta de ello a la AFAC. Las escuelas de aviación, por ejemplo, no se inspeccionan como es debido y nos falta mucho para lograr el nivel de los países de primer mundo en cuanto a formación de pilotos se refiere. Se siguen permitiendo vicios muy arraigados, difíciles de erradicar.
De manera interna, la inspección se realiza por departamentos que no debieran hacerlo. Por ejemplo, los globos aerostáticos son inspeccionados por gente que no está preparada y no conoce su funcionamiento cabal. Se les hostiga pidiendo que sean los mismos exámenes los que priven tanto para un piloto de aerolínea como para uno de globo; inconcebible.
Solo hace falta profundizar un poco para darse cuenta de las inconsistencias que existen en los reglamentos vetustos e inoperantes, que dejan mucho que desear hasta la fecha. No se trata de que la literatura sea la correcta o no, sino de que la aplicación de esta es la que no está bien. Urge meterle la mano para lograr que todo lo que está escrito se lleve a cabo.
Los usuarios son quienes sufren al no tener la celeridad que deberían tener sus trámites, y esto provoca atrasos importantes en sus procesos. Siguen privando vicios muy arraigados. Si solo se respetaran los reglamentos, que cuentan con listas de verificación plasmadas en los mismos preceptos, se obtendrían mejoras en los procesos que hoy dejan mucho que desear.
Se han mejorado las instalaciones en algunos casos, pero aun así falta mucho para lograr una autoridad de la que no se tenga duda al aplicar los reglamentos y que estos sean lo más parecido a los anexos de la OACI. Reconozco que ha habido esfuerzos importantes, pero eso no es lo que calificarán los auditores norteamericanos, sino los resultados y los faltantes mencionados en las últimas auditorías.
Decían en radio pasillo que, terminando el Mundial de Futbol, vendrían a revisar lo que se ha hecho desde la última auditoría. Como veo las cosas con la renovación del T-MEC y las otras situaciones difíciles con el país del norte hacia nosotros, no dudo que vengan con la espada desenvainada y nos quieran dar un susto, por decir lo menos. Tenemos que actuar ya; no podemos dejar para mañana nada. Todo es ahora o sufriremos las consecuencias. Las autoridades hacendarias deben creer que esto va en serio.
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