
-Tienes que aprender las reglas del juego y después jugar mejor que nadie-(Albert Einstein)
Este tema ya ha sido abordado no pocas veces por muchos medios en los últimos años y hoy nuevamente debemos traerlo a colación, a raíz de la información publicada por la FAA, que podría estar planeando otra nueva revisión a nuestras autoridades de la AFAC debido a una serie de incumplimientos de acuerdo con el programa IASA (International Aviation Safety Assessment).
Tal parece que la FAA (Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos) habría determinado, por tercera vez, que la AFAC de México no está cumpliendo con los estándares de supervisión de seguridad establecidos por la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional).
La autoridad mexicana ya ha sido degradada dos veces: una en 2010, durante seis meses, y después en 2021. Sin embargo, esta última vez nos costó más de dos años de revisiones constantes recuperar la Categoría 1.
Es importante apuntar que estas revisiones periódicas no califican la seguridad de nuestras aerolíneas nacionales, que siempre han cumplido con los estándares internacionales más estrictos, pero sí vigilan muy de cerca a las autoridades aeronáuticas de todos los países miembros de la OACI.
La FAA certifica la capacidad que tiene nuestra autoridad aeronáutica para cumplir con su trabajo de supervisión de la seguridad aérea del país y, en algunos aspectos, es ahí donde se estaría fallando por tercera vez.
Ya lo hemos vivido: falta de leyes y regulaciones adecuadas para supervisar aerolíneas; falta de inspectores entrenados y con experiencia; deficiencias en capacitación, certificación o supervisión; problemas de documentación, mantenimiento de registros y falta de recursos y organización interna por parte de la autoridad.Por otra parte, y es necesario decirlo, la AFAC está siendo dirigida por personal militar, sin duda muy eficiente en sus quehaceres como militares que son, pero lógicamente no tienen la formación que se necesita para administrar una agencia que, de principio, es una entidad civil.
Insisto en lo comentado en esta misma columna en ocasiones anteriores: ¿un administrador de formación civil podría manejar una base de la Fuerza Aérea? Obviamente no.
Sabemos que hay varias agencias de aviación en el mundo que son manejadas por militares y ninguna de ellas ha logrado el éxito esperado, y están experimentando problemas muy similares a los que hoy vive nuestra autoridad aeronáutica.
Las consecuencias principales de estar en Categoría 2 son, para empezar, que las aerolíneas de nuestro país no podrían abrir nuevas rutas hacia Estados Unidos ni ampliar acuerdos de código compartido con aerolíneas estadounidenses, entre otras restricciones, con todas sus consecuencias sociales y económicas para nuestras líneas aéreas nacionales.
Por otra parte, se estarían restringiendo los vuelos comerciales y de carga hacia y desde el AIFA, en perjuicio del propio aeropuerto y, de paso, también de la línea estatal Mexicana de Aviación, que ya tendría planeados vuelos hacia Estados Unidos en el futuro.
Aunque la FAA identificó problemas técnicos específicos, muchos analistas del sector consideran que la degradación de México en 2021 estuvo vinculada a cambios institucionales que redujeron la capacidad de supervisión de la autoridad aeronáutica, porque no cumplía con los estándares mínimos de seguridad establecidos por la OACI.
La pregunta es: ¿qué ha sucedido al interior de la AFAC para que haya cumplido dos veces con los requisitos para pasar las auditorías y hoy nuevamente se encuentre en la mira de la FAA?
La respuesta es simple: en cuanto se pasa la certificación, de nuevo se descuidan los procesos internos y se regresa a los vicios de siempre.
A lo anterior habría que agregar la decisión del gobierno mexicano, en febrero de 2023, de enviar las operaciones de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), lo que fue una violación a convenios aéreos previos con Estados Unidos.La AFAC obtiene ingresos anuales de alrededor de 2,300 millones de pesos, pero Hacienda le regresa solo 700 millones para cubrir sus gastos de operación, los cuales, por cierto, apenas alcanzan para cubrir sueldos.
La AFAC bien podría ser autosuficiente si esos recursos, por más de 2 mil millones de pesos que obtiene como ingreso por el trabajo que realiza, fueran utilizados eficientemente y combatiendo la corrupción que todos conocemos.
Ya se ha comentado la necesidad de que la AFAC pueda tener y mantener recursos económicos suficientes; empleados que conozcan la importancia de hacer un trabajo rápido y eficiente; inspectores expertos, bien entrenados y bien pagados; además de acceso a tecnología moderna, facilitando de paso la modernización de leyes y reglamentos que han regido nuestra industria durante los últimos 60 años.
El día de hoy están degradados a la Categoría 2: Bangladesh y los países que pertenecen a la Organización de Estados del Caribe Oriental: Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, y San Cristóbal y Nieves; además de Rusia y Venezuela.
Ojalá que la autoridad aeronáutica de México no sea agregada a este club de incumplidos. Sería una verdadera vergüenza pasar por eso una tercera vez.
México tiene todo para lograr una Agencia Federal de Aviación de acuerdo con una industria nacional reconocida internacionalmente, así como una oficina independiente para investigar accidentes aéreos, pero para eso se requiere, antes que nada, voluntad política; tristemente, esa voluntad no se puede ver en estos tiempos.
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