
En mayo dos eventos relevantes de Seguridad de la Aviación Civil (AVSEC) merecen ser comentados. El primero de ellos, el día 2, acerca de una amenaza de bomba en el vuelo de Viva 1104 en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en donde los protocolos de atención fueron simplemente inaceptables, pues se atendió la amenaza estando la aeronave en posición de contacto (posición 13 de la Terminal 1), cuando de acuerdo al Plan de Contingencia de los aeropuertos, la aeronave debe ser llevada a la zona de menor riesgo del aeropuerto (una posición remota como la gota de la pista, lejos de la terminal de pasajeros, planta de combustible, zona de hangares o zona de carga). Los equipajes fueron desembarcados y puestos para su revisión justo debajo de los tanques de combustible de la aeronave, entre otras fallas muy graves que ya he comentado en otros foros. Circularon videos tomados por los pasajeros en la terminal, documentando los protocolos aplicados, algo que no debió suceder, pues hay artefactos explosivos que detonan con señales de radiofrecuencia.
El tema es serio, pues si la amenaza hubiera sido real, estuviéramos lamentando una catástrofe. Lo que sí quedó claro, es la poca capacidad de las autoridades para la atención de este tipo de amenazas en un aeropuerto, aún y cuando en el Plan de Contingencia está establecido cómo se debe actuar.
Puede ser una falta de capacitación, práctica en este tipo de protocolos (simulacros de gabinete y a escala real) o lo peor …negligencia. Si este fuera el caso, sería aún más preocupante.
Conozco a personal de AVSEC del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con gran conocimiento y experiencia en la atención de este tipo de amenazas, desconozco porque no se llevó a cabo el protocolo como lo indica el Plan.
El aeropuerto emitió un comunicado informando que a través de elementos del equipo de Búsqueda, Localización y Neutralización de Artefactos Explosivos (BLONAE) se había atendido el evento conforme a los protocolos autorizados siendo negativo el resultado, comunicado que quizás dejó tranquila a la opinión pública, mas no a los que conocemos del tema.
Nuevamente el asunto es crítico y a poco más de un mes de iniciar el mundial de futbol, no puede ser posible que este tipo de situaciones sucedan en el aeropuerto más importante de México de una ciudad que será sede mundialista.
Por otro lado, existen metodologías de evaluación de amenazas de bomba aplicadas en aerolíneas y aeropuertos de primer mundo, basadas en un árbol de decisiones en donde con base a la identificación del objetivo, credibilidad de la amenaza y eficacia de las medidas de seguridad.
Se puede decidir si no es necesario dar aviso a la autoridad (rango verde), reforzar las medidas de seguridad sin dar aviso a la autoridad (rango naranja) o dar aviso a la autoridad (rango rojo), quienes en ese momento tomarán el control de la situación y una vez que se toma control, la afectación a los pasajeros, a la secuencia de vuelo de la aeronave y demás impactos comerciales son inminentes, pues el procedimiento de atención demora de 2 a 4 horas dependiendo el tamaño de la aeronave y su capacidad de pasajeros.Valdría la pena que aerolíneas, aeropuertos y prestadores de servicio dentro de un aeropuerto, implementaran alguna de estas metodologías, les evitarían muchas afectaciones.
Finalmente, no hay que dejar de lado el tema de los seguros, pues en un caso real, podría no hacerse válido el seguro si no se siguieron los protocolos establecidos en el Plan de Contingencia.
El otro evento sucedió el 8 de mayo en el aeropuerto de Denver. Un lamentable suceso que causó la muerte de una persona de 41 años de edad, que fue succionada por el motor derecho de una aeronave de Frontier en plena carrera de despegue cuando el avión había alcanzado la velocidad de 241 km/h.
Por desgracia no es la primera vez que una persona es succionada por un motor. En 2011 un ingeniero de Air New Zealand fue succionado por un motor al estar inspeccionando. El 31 de diciembre de 2022 una empleada de servicios de apoyo en tierra, fue succionada por un motor de un E175 de Piedmont Airlines (filial de American Airlines). El 8 de julio de 2025 una persona de 35 años de edad, fue succionada por un motor de una aeronave de la aerolínea Volotea en el aeropuerto de Milán Bérgamo Italia; este hecho fue atribuido a suicidio, ya que la persona se acercó a la aeronave cuando se encontraba a punto de despegar. Tanto el caso anterior como el del 8 de mayo, la persona no era un empleado del aeropuerto o de alguna de las empresas que laboran en él, se trató de un individuo que ingresó de manera no autorizada al lado aire del aeropuerto, burlando los 3 círculos defensivos de seguridad.
Hasta el momento en que este artículo se escribe, las investigaciones siguen su curso, pero una de las líneas de investigación apunta a que la persona ingresó no con la finalidad de introducir un explosivo o un arma, sino para suicidarse.
Hemos tenido eventos en donde una aeronave se ha estrellado deliberadamente como el caso de Germanwings el 24 de marzo de 2015 o el de Pacific Southwest el 7 de diciembre de 1987, en donde un empleado recién despedido, disparó con un arma de fuego a la tripulación de vuelo y posteriormente se dispara el mismo causando que la aeronave se viniera abajo y se estrellara, pero nunca se había tenido un caso en donde alguien de manera deliberada buscara ser atropellado o succionado por un motor de una aeronave en plena carrera de despegue. Sin duda la aviación nos sigue sorprendiendo y en esta ocasión de manera desagradable.
Por fortuna, la tripulación del vuelo pudo controlar la aeronave y no hubo mayores consecuencias. El evento sucedió poco antes de que la aeronave alcanzara V1 (velocidad de decisión) sin embargo, si esto hubiera sucedido después de V1 o Vr (velocidad de rotación), las cosas probablemente hubieran sido diferentes pues la aeronave hubiera sido más difícil de controlar y se hubiera comprometido mucho más la vida de sus ocupantes.
A todas luces este evento constituye un acto de interferencia ilícita, no únicamente por el hecho de haber ingresado a la zona de seguridad restringida del aeropuerto sin autorización, sino también porque se puso en riesgo de manera deliberada, la seguridad de la aeronave y de sus ocupantes (si la investigación confirma la línea del suicidio).
Ahora esta variable que seguramente no había sido considerada por muchos especialistas de AVSEC entra en juego, pues ya el acceso no autorizado a la zona de seguridad restringida no solamente es para introducir un arma o un artefacto explosivo. Una persona como la del caso que nos ocupa ¿es comparable a un terrorista suicida que ingresa a un aeropuerto con un explosivo y se inmola, aún y cuando no utilice un artefacto explosivo para quitarse la vida? Es un buen tema de discusión que seguramente será objeto de análisis en foros especializados.
La realidad de las cosas es que, como también lo comenté en uno de mis artículos previos, en México ya han sucedido eventos de intrusión no autorizada en aeropuertos, por fortuna con final muy diferente al de Denver, pero esto prende las alarmas para que se ponga mucho mayor atención al perímetro de los aeropuertos, pues ya no se trata de niveles de riesgo por terrorismo o crimen organizado, prácticamente cualquier aeropuerto puede ser víctima de un evento similar, en donde un individuo afectado psicológicamente (que por desgracia los hay en cualquier parte) intente ingresar para suicidarse de la misma manera.
Los desafíos para los aeropuertos son cada vez mayores. A las nuevas amenazas de seguridad de la aviación civil como los drones, inteligencia artificial, ciberamenazas, entre otras, ahora se suma la de personas que buscan ingresar deliberadamente al aeropuerto para suicidarse.
Como lo he mencionado en diversos foros en los que he participado, en Seguridad de la Aviación Civil seguimos siendo reactivos, es indispensable que seamos capaces de anticiparnos a estas futuras amenazas, pensar como terroristas, criminales y ahora hasta como aquellas personas con algún tipo de trastorno, desequilibrio mental o emocional.
Al adoptar la mentalidad del adversario (conocer sus motivaciones, tácticas y objetivos), es posible adelantarse a futuros eventos en lugar de simplemente reaccionar a ellos.
Me despido con mi máxima de cada mes: Recuerden que en Seguridad de la Aviación Civil, el primer error es el último.
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