
La aviación mexicana está metiendo potencia, moviendo pasajeros, carga y estrenando rutas, pero en la torre de control regulatoria siguen encendidos varios focos ámbar. Y alguno ya amenaza con ponerse rojo.
La FAA revisó entre el 10 y el 14 de agosto a la autoridad aeronáutica mexicana y el fantasma de la Categoría 2 volvió a entrar a cabina sin autorización.
El asunto no es menor. Si México pierde la Categoría 1, nuestras aerolíneas no podrían abrir nuevas rutas ni aumentar frecuencias hacia Estados Unidos.
En lenguaje de plataforma: sería querer despegar con el freno de estacionamiento puesto.
Mientras la autoridad revisa sus checklists, el mercado no espera.
Volaris, comandada por ENRIQUE BELTRANENA, transportó en agosto 3.2 millones de pasajeros, un espectacular crecimiento de 17.5 por ciento.
Aeroméxico, encabezada por ANDRÉS CONESA LABASTIDA, movió 2.151 millones, uno por ciento menos que hace un año, aunque registró un robusto factor de ocupación de 89.7 por ciento.
Uno mete potencia para ganar volumen; el otro administra yield, capacidad y conectividad. Dos estrategias distintas en un cielo mexicano donde cada asiento vale oro.
Y en medio de ese tráfico aparece Mexicana.
La aerolínea estatal dirigida, por el general, LEOBARDO ÁVILA BOJÓRQUEZ acumula una factura cercana a 38 mil millones de pesos entre aeronaves y recursos presupuestales.
Nadie que conozca este negocio espera utilidades después del primer circuito, pero una cosa es financiar el despegue y otra muy distinta volar eternamente conectado a la manguera del erario.
El pasajero perdona alguna demora. El contribuyente suele tener menos paciencia.
Más interesante todavía será observar el eventual matrimonio entre Volaris y Viva. Si ambas “low cost” terminan compartiendo plan de vuelo empresarial, el tablero mexicano cambiará radicalmente.
Rutas, flotas, slots y participación de mercado obligarán a las autoridades a demostrar que saben administrar una consolidación sin mandar a la competencia al hangar.
Mientras tanto, la carga aérea ofrece mejores noticias: las operaciones crecieron 6.5 por ciento durante el primer trimestre de 2026 y México llegó a posicionarse como el tercer mercado internacional de carga aérea de América Latina y el Caribe.
Ahí existe una pista enorme llamada logística, nearshoring y comercio exterior.
Pero sin aduanas ágiles, infraestructura y autoridades técnicamente fuertes, hasta el mejor carguero termina haciendo patrones de espera.
Y mientras en la capital discuten Categorías, slots, fusiones y presupuestos, desde Nuevo Laredo llegó una noticia que sí merece autorización inmediata de despegue.
La alcaldesa CARMEN LILIA CANTUROSAS VILLARREAL anunció que en noviembre Viva abrirá la ruta Nuevo Laredo-Tampico-Cancún, recuperando algo que Tamaulipas necesitaba desde hace años: conectividad aérea entre sus propias regiones.
Para una ciudad que mueve miles de tráileres, mercancías y miles de millones de dólares por tierra, mirar también hacia el cielo es una decisión inteligente.
Porque Nuevo Laredo ya es potencia terrestre.
Ahora falta demostrar que también sabe volar.
¡Queda Dicho!
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