
El tema de hoy en medios aeronáuticos es la posibilidad de que nuestro país nuevamente sea degradado de categoría. ¿Es posible? Sí, sí es posible.
Se menciona que no se ha hecho la tarea desde la última vez que nos regresaron la categoría 1 a los dos años de haber sido degradados. ¿Qué falta y por qué podría ser la nueva degradación? Las razones son varias y una de las principales es que no se ha incrementado el presupuesto de la AFAC como se había señalado y que se encuentra abajo alrededor de cuatro veces, cosa que no ha sido autorizada por las autoridades hacendarias y se ve muy difícil que se autorice. Otro aspecto muy importante es la falta de capacitación adecuada para los inspectores de las diferentes especialidades. Aunque se ha hecho un esfuerzo, no se ha alcanzado el nivel de capacitación que se requiere para que nuestra aviación se considere segura. El tema de las licencias al personal técnico aeronáutico tampoco se ha resuelto de manera completa; continúan los problemas de falta de licencias de manera oportuna al personal mencionado. Los cambios a las leyes aeronáuticas tampoco han sido completados, aunque se han mandado las iniciativas al Poder Legislativo para la adecuación de las leyes y reglamentos para la cumplimentación de los cambios.
En verdad deseo que logremos alcanzar o mantener la categoría 1 en el tema aeronáutico, aunque tal parece que a las autoridades no les preocupa tanto. Estoy seguro de que algunas áreas de la administración no piensan que la revisión no es a las aerolíneas solamente, sino al regulador que hace que las líneas y todos los operadores cumplan con los anexos especificados en la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), traduciéndose en seguridad. Desde hace muchos años, cuando nació (supuestamente) la nueva autoridad aeronáutica, se dijo que había sido renovada la DGAC (Dirección General de Aeronáutica Civil), pero dicha actualización no fue renovada del todo y se repitieron casi los mismos errores señalados. En el gobierno no se creía que el problema no era del gobierno; se pensó que era solamente un “castigo” a las aerolíneas, a las empresas privadas, cosa que no era cierta, y dejarían que los privados arreglaran la “bronca”.
Para que haya verdaderos cambios en la aviación debe empezarse por crear una política aeronáutica en la que se definan los verdaderos lineamientos y necesidades de la aviación en el país. Esto se ha pedido insistentemente por diferentes actores de la materia; no han sido escuchados o no han sido actualizados. La antigua DGAC no contaba con gente que realmente trabajara por ella; había puestos en que, aunque las plazas estaban ocupadas, no había quien los atendiera. Ejemplo era el CIAAC (Centro Internacional de Adiestramiento de Aviación Civil Internacional): estaba nombrado un director que ni siquiera oficina tenía en la sede. Así, varios departamentos más, y no era en la época de la AFAC militar; hablo de antes de esa época. Y, bueno, si el centro de capacitación no funcionaba, desde ahí empezamos mal. El tema de las licencias del personal técnico aeronáutico estaba y está sumamente complicado; las demoras en la obtención y/o revalidación de las licencias son grandísimas. Las inspecciones a los centros de capacitación no se realizan de manera efectiva y oportuna; los retrasos son descomunales, originando “tentaciones” que se convierten en prácticas indeseadas, por decirlo suavemente.
Para que se pueda contar con una autoridad confiable, es necesario que se reinventen las actividades de la autoridad y se revisen apoyados en los anexos de OACI, los cuales están disponibles en todos los idiomas, y la institución cuenta con ayudas no gratuitas para apegarse a los anexos; esto es a través de la FAA (Administración de Aviación Civil) de la Unión Americana. Hace un tiempo, cuando empezó la administración gubernamental en el sexenio pasado, se buscó que el funcionamiento de los anexos de OACI fuera semejante al que se tiene en Europa bajo los lineamientos de EASA (Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea), en la que también se tienen disponibles cursos y preparaciones para el cumplimiento de los anexos. Pues, a pesar de los frecuentes viajes a la Unión Europea y los criterios prevalecientes entonces, no fue posible acercarse a lo exigido por la FAA a través de su revisión de cada diez años de lo requerido para lograr la seguridad en aviación.
Veo que se trata de cambiar y adaptar la actividad aeronáutica a lo requerido, pero desafortunadamente también veo que se hace tarde para llevar a cabo los cambios que ya tendrían que estar realizados para que sea quien sea el que nos revise constate que en México tenemos una aviación perfectamente supervisada por las autoridades en la materia.
Sería bueno que se intentara empezar una AFAC creada desde cero, sin exageraciones, con sentido común, redactar artículos de reglamentos adecuados a las necesidades actuales en nuestro país y, cuando se termine de bosquejar la autoridad aeronáutica que debemos tener, se haga el cambio a la nueva AFAC. Solo le estamos dando vueltas y vueltas y no logramos contar con una regulación que merecemos. Por el lado de Seneam, ojalá que no revisen la pobre capacitación de los controladores, la falta de ellos y la cantidad de incidentes que no se reportan porque por ese lado nos pueden también bajar la categoría.
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