
Dicen que los matrimonios se hacen en el cielo.
VOLARIS y VIVA parecen dispuestas a comprobarlo, aunque antes deberán pasar por el registro civil de las autoridades antimonopolio.
La integración anunciada entre ambas tiene números para encender el TCAS: juntas podrían concentrar alrededor de 77 por ciento de los pasajeros domésticos, sumar 251 Airbus de la familia A320, más de 224 rutas y 86 destinos.
Además, desaparecería la competencia directa entre ambas en unas 55 rutas.
No estamos hablando precisamente de dos avionetas compartiendo hangar.
El acuerdo plantea una participación accionaria 50-50, manteniendo marcas y certificados de operador independientes.
ENRIQUE BELTRANENA, al frente de Volaris, y JUAN CARLOS ZUAZUA, comandante de Viva, conocen perfectamente las ventajas de volar en formación: escala, mejores condiciones con Airbus, arrendadores, motores, mantenimiento, combustible, financiamiento y aeropuertos.
Financieramente, el plan de vuelo tiene lógica.
La turbulencia comienza en la cabina de pasajeros.
VOLARIS y VIVA llevan años peleándose al mismo cliente con tarifas, frecuencias y rutas.
Si terminan dentro del mismo holding, habrá que preguntar quién continuará metiendo presión al throttle de los precios.Y aquí aparece una deliciosa paradoja aeronáutica.
Mientras México analiza semejante matrimonio, AEROMÉXICO y DELTA AIR LINES acaban de ganar una batalla precisamente alrededor de la competencia.
El Departamento de Transporte estadounidense había ordenado terminar su joint venture y retirar la inmunidad antimonopolio.
Pero el 20 de agosto, el Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito declaró arbitraria y caprichosa aquella decisión y dejó nuevamente en vuelo la alianza.
Así, ANDRÉS CONESA, director general de Aeroméxico, y ED BASTIAN, CEO de Delta, conservaron una sociedad que desde 2016 permite coordinar horarios, capacidad y comercialización entre México y Estados Unidos.
No es lo mismo una alianza que una fusión, desde luego.
Pero resulta fascinante observar los radares: Washington quiso separar una cooperación internacional argumentando problemas de competencia mientras México deberá decidir si permite que sus dos principales low cost aterricen dentro del mismo grupo empresarial.
La nueva Comisión Nacional Antimonopolio tiene enfrente una prueba de fuego.
Deberá revisar slots, rutas, frecuencias, tarifas y posiciones dominantes antes de autorizar potencia de despegue.
Porque con VOLARIS-VIVA transportando prácticamente a ocho de cada diez pasajeros domésticos, el mercado mexicano podría quedar esencialmente repartido entre ese enorme bloque y AEROMÉXICO.
La fusión puede generar economías de escala, fortalecer balances y mejorar peso y balance financiero.
Magnífico.
Pero hay un instrumento que jamás debe apagarse en esta cabina: la competencia.
Porque cuando dos aerolíneas dejan de pelear por el pasajero y comienzan a volar en formación, habrá que vigilar que las tarifas no sean las primeras en levantar el vuelo.
¡Queda Dicho!
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