
82a. Reunión General Anual IATA.
Pablo Chávez Meza/ENVIADO
RÍO DE JANEIRO, Brasil.- La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) indicó que el sector aeronáutico a nivel internacional enfrenta problemas como los fallos en las cadenas de suministro y los altos precios del petróleo debido a la guerra en Medio Oriente, así como a la implementación de impuestos en algunos aeropuertos, principalmente en la región de América Latina.
Durante la inauguración de la 82 Asamblea General Anual de la IATA (IATAAGM, por sus siglas en inglés), el director general de este organismo, Willie Walsh, informó que, como consecuencia de la guerra en Medio Oriente, los precios del petróleo y por ende el combustible para aviones, se han disparado y estiman que pueda aumentar hasta en 70%.
“Esto supondrá un incremento de 100 mil millones de dólares en nuestra factura colectiva de combustible este año”, expresó; pero dentro de lo positivo, dijo, es que la demanda se ha mantenido, a pesar de que las aerolíneas han incrementado las tarifas para hacer frente a la situación.
Ante los miembros de la IATAAGM, el directivo comentó que el crecimiento del sector será más lento: alrededor de 2.1 % para el transporte de pasajeros y 0.7 % para el de carga.
“Teniendo todo esto en cuenta, prevemos que la rentabilidad se reducirá a la mitad a partir de 2025. Los beneficios netos caerán de 45 mil millones de dólares a 23 mil millones de dólares en 2026, y los márgenes netos de 4.2% a 2.0%”, dijo.
Igualmente se señaló que dentro de las previsiones el margen de beneficio neto se sitúa en el 2.0% en 2026, prácticamente la mitad respecto al 3.9% de la previsión anterior y el 4.2% de la previsión de 2025, mientras que el beneficio neto por pasajero transportado se sitúa en 4.50 dólares, la mitad respecto a los 9.10 dólares en 2025.
Sin embargo se prevé que los ingresos totales de la industria alcancen los 1,165 billones de dólares en 2026 (un 9.4% más que los 1,065 billones de dólares en 2025).
Además se espera que el factor de ocupación de pasajeros siga batiendo récords, con un 84.0% de ocupación de las plazas en 2026, lo que supone una mejora con respecto al 83.5% de 2025, pues se espera que el número de pasajeros alcance los 5,100 millones en 2026, es decir, un 2.4% más que en 2025.
Los volúmenes de carga se estiman en 71.7 millones de toneladas en 2026, lo que representa tan solo un 0.2% más que en 2025.
Se prevé que los costos de combustible aumenten casi un 40%, pasando de 252,000 millones de dólares en 2025 hasta los 350,000 millones de dólares en 2026.
Asimismo, a nivel mundial, las aerolíneas han cubierto aproximadamente un tercio de su consumo de combustible previsto para 2026, lo que suaviza la volatilidad de los costos a corto plazo, pero no elimina la exposición a una tendencia alcista de los precios del combustible y se espera que el consumo total de combustible en 2026 se mantenga sin cambios respecto a 2025, es decir, en 104,000 millones de galones.
Crítica a la cadena de suministro
Walsh expresó que las aerolíneas se enfrentan a mayores costos de combustible debido a flotas menos eficientes de lo previsto, esto porque la cadena de suministro aeroespacial sigue sin entregar los aviones y motores según lo prometido.
“La cartera de pedidos de aeronaves supera las 18 mil unidades. Además, la antigüedad media de la flota ha alcanzado un récord de 15.2 años. Por si fuera poco, la falta de más de 5 mil aeronaves de reemplazo, más eficientes en consumo de combustible, que habíamos previsto, implica la pérdida de mejoras en la eficiencia, sin mencionar el aumento de las tarifas de arrendamiento y los mayores costes de mantenimiento”, externó.
El directivo sostuvo que, en total, las fallas en la cadena de suministro costaron a las aerolíneas al menos 11 mil millones de dólares en 2025 y que aunado a los elevados precios actuales del combustible, la situación se empeorará.
A los fabricantes de motores, quienes han reportado ganancias de doble dígito, les dijo que, “dejen de aprovecharse de nosotros y vuelvan a fabricar motores excelentes, que funcionen y duren. Permitir que estos fallos se prolonguen durante la próxima década es totalmente inaceptable para los clientes”.
Y es que la escasez de aviones nuevos también genera costos adicionales, pues los precios del arrendamiento de aeronaves han alcanzado niveles récord, lo que refleja una disponibilidad limitada de activos y una fuerte demanda por parte de las aerolíneas que buscan ampliar o renovar sus flotas, pues las que son más antiguas exigen un mayor mantenimiento, lo que eleva los costes en este aspecto.
“La cadena de suministro es uno de los muchos temas en los que se necesita una voz fuerte por parte de las aerolíneas”, manifestó.
La asociación dejó en claro que la escasez no solo eleva los costos, sino que también obstaculiza el crecimiento. En particular, la falta de aeronaves nuevas frenó por primera vez en la historia los avances en materia de eficiencia energética en 2024 y 2025, lo que supuso un retroceso en los progresos habituales del sector aéreo en la reducción de las emisiones de CO₂. En el contexto actual, marcado por nuevas perturbaciones geopolíticas que afectan a las cadenas de suministro mundiales, existe el riesgo de que este desequilibrio se mantenga.
Asimismo se mencionan factores como las elecciones que se celebran este año en más de 40 países y que involucran a más de 1,500 millones de personas, pues estas añaden incertidumbre al panorama macroeconómico mundial y podrían influir en la evolución de sectores estratégicos como el transporte aéreo. Entre los procesos electorales más relevantes destacan las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, las generales de Brasil y las legislativas de Israel. Sus resultados serán determinantes para definir políticas relacionadas con la inflación, las tensiones comerciales, la política fiscal y monetaria, así como las respuestas gubernamentales frente a la actual crisis energética que está redefiniendo las prioridades económicas a nivel global.En este contexto, la industria aérea enfrenta el reto de una posible estanflación, es decir, una combinación de bajo crecimiento económico e inflación elevada, que podría afectar la capacidad de los viajeros para absorber tarifas más altas durante periodos prolongados. No obstante, encuestas de IATA muestran cierto optimismo, ya que el 49% de los consultados espera gastar más en viajes durante los próximos 12 meses. A ello se suman las persistentes limitaciones de infraestructura aeroportuaria y de espacio aéreo, agravadas por la guerra en Oriente Medio, lo que ha incrementado los costos operativos y las barreras al crecimiento. Ante este escenario, la asociación considera necesario flexibilizar las reglas de asignación de franjas horarias en los aeropuertos y evitar que las aerolíneas sean penalizadas cuando factores externos impidan utilizar los horarios asignados.Dentro del informe de la IATA que ha revisado a la baja el pronóstico económico de la industria de aerolíneas, se señala que en América Latina, y las perspectivas del sector aéreo enfrentan presiones adicionales derivadas de la depreciación de varias monedas de la región como consecuencia de la actual crisis energética. De acuerdo con el análisis, las condiciones de la demanda siguen siendo más sensibles que en otras partes del mundo debido a menores niveles de ingreso y a una menor participación de los viajes de negocios dentro de la demanda total de transporte aéreo. Asimismo, existe el riesgo de una desaceleración en los mercados de carga, especialmente en aquellos países con una fuerte orientación exportadora, aunque los factores estructurales que impulsan el crecimiento de la demanda continúan vigentes, lo que apunta a un ajuste gradual y no a una contracción abrupta.El informe también advierte que las aerolíneas latinoamericanas operan con una flexibilidad financiera más limitada y enfrentan costos de financiamiento más elevados que sus pares de otras regiones, lo que reduce su capacidad para absorber impactos económicos o invertir en expansión de flota y nuevas rutas. Esta situación limita la capacidad de respuesta de las compañías ante cambios en la demanda o en los costos operativos. Como resultado, aunque el tráfico aéreo mantiene una tendencia de crecimiento, la región podría experimentar una desaceleración más pronunciada que otras partes del mundo en caso de que persistan las presiones económicas actuales.







