
La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) convocará a los gobiernos de sus 193 Estados miembros a revisar el marco mundial de protección de los pasajeros aéreos, ante las diferencias regulatorias entre países y la creciente complejidad de los viajes internacionales, marcada por nuevas plataformas de venta, intermediarios digitales y modelos comerciales que dificultan determinar responsabilidades cuando ocurre una interrupción.
El tema será analizado durante la Séptima Conferencia Mundial de Transporte Aéreo, ATConf/7, programada del 16 al 20 de noviembre de 2026 en la sede de la OACI en Montreal, Canadá.
Será la primera conferencia de este tipo desde marzo de 2013 y tendrá como objetivo actualizar diversos componentes económicos y regulatorios del transporte aéreo internacional.
El organismo mundial considera que, desde la adopción de sus Principios Básicos de Protección al Consumidor en 2015, la industria aérea se ha transformado con rapidez, mientras que las legislaciones nacionales no siempre han evolucionado al mismo ritmo.
La situación puede generar incertidumbre cuando un itinerario involucra distintas jurisdicciones, aerolíneas, agencias de viaje u otros proveedores y el pasajero necesita determinar quién debe responder por retrasos, cancelaciones, equipaje o reembolsos.
Como punto de partida, el organismo pretende impulsar una mayor adhesión al Convenio de Montreal de 1999, instrumento que establece un régimen internacional uniforme sobre la responsabilidad de las aerolíneas en el transporte internacional de pasajeros, equipaje y carga.
La OACI advierte que 48 de sus Estados miembros todavía no forman parte de este tratado, lo que mantiene distintos regímenes jurídicos aplicables a los viajes internacionales.
Además de ampliar la aplicación del Convenio de Montreal, la OACI propondrá seis áreas de acción: mayor consistencia de las protecciones entre países; incorporación de sus principios de protección al consumidor en las legislaciones nacionales; definición clara de las responsabilidades de aerolíneas, intermediarios y aeropuertos; información oportuna y precisa para los pasajeros; integración de la protección al consumidor dentro de los planes de contingencia; y un intercambio regular de información entre gobiernos.
La organización sostiene que esta coordinación adquiere mayor importancia cuando ocurren interrupciones operacionales de gran escala.
Si las políticas de atención al pasajero no están vinculadas con los planes de contingencia o existen diferencias importantes entre jurisdicciones, la asistencia, los reembolsos y la comunicación pueden variar significativamente a lo largo de un mismo itinerario internacional.
Otro de los objetivos será fortalecer el intercambio de mejores prácticas y la asistencia técnica de la OACI para que países con distintos sistemas jurídicos puedan adaptar sus normas sin perder coherencia internacional.
El planteamiento coincide con el Plan Estratégico 2026-2050 del organismo, que incluye como objetivo desarrollar una movilidad aérea “fluida, accesible y confiable”, mediante regulaciones y procedimientos más coordinados y predecibles para los viajeros.
Las decisiones que surjan de Montreal dependerán posteriormente de su implementación por cada Estado, por lo que el desafío no terminará con alcanzar un consenso internacional.
La efectividad de la reforma estará determinada por la manera en que los gobiernos incorporen los compromisos a sus marcos nacionales y coordinen su aplicación con aerolíneas, aeropuertos y demás participantes de la cadena de viaje.







