
A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) llamó a reforzar la cooperación global en materia de seguridad aérea y sostuvo que el mejor homenaje a las 2 mil 977 víctimas de aquellos ataques es impedir que un hecho similar vuelva a repetirse.
En un mensaje firmado por Toshiyuki Onuma, presidente del Consejo de la OACI, y Juan Carlos Salazar, secretario general del organismo, la organización recordó que los ataques marcaron un cambio profundo en el entorno global de amenazas y obligaron a acelerar la respuesta jurídica, técnica y operativa de la comunidad aeronáutica internacional.
La OACI destacó que, menos de dos semanas después de los atentados, 169 países se reunieron en su sede en Montreal y aprobaron por unanimidad una resolución que condenó el uso de aeronaves como armas y comprometió una mayor cooperación internacional para prevenir actos de terrorismo contra la aviación civil.
Ese proceso derivó en la adopción del Convenio y el Protocolo de Beijing de 2010, instrumentos que ampliaron la tipificación de delitos relacionados con nuevas formas de ataque, amenazas biológicas y químicas, así como con la actuación de organizadores y financiadores. También fortalecieron los mecanismos de cooperación transfronteriza, investigación y extradición.
Sin embargo, la OACI advirtió que menos de un tercio de sus Estados miembros han ratificado estos instrumentos, una situación que considera preocupante ante la evolución de los riesgos.
“Los tratados internacionales y las normas técnicas solo son eficaces en la medida en que los Estados los implementen correctamente”, señaló el organismo.
Entre las principales amenazas emergentes, la OACI identificó la ciberseguridad, las amenazas internas, el uso indebido de sistemas de aeronaves no tripuladas, las interferencias a la navegación, las vulneraciones en las cadenas de suministro y los riesgos para la aviación civil derivados de zonas de conflicto.
El organismo también señaló que las diferencias en las capacidades de los Estados representan un riesgo para todo el sistema de transporte aéreo, debido a que las deficiencias en una jurisdicción pueden generar efectos en cadena. Por ello, subrayó la necesidad de mantener inversiones sostenidas en capacitación, tecnología, conocimientos especializados y mecanismos independientes de supervisión.
Como parte de esa estrategia, la OACI realiza auditorías obligatorias entre sus Estados miembros y ofrece apoyo para fortalecer capacidades y corregir deficiencias. Al mismo tiempo, indicó que seguirá impulsando reformas basadas en evidencia y eliminando normas que hayan quedado obsoletas.
La organización vinculó estos esfuerzos con su visión estratégica hacia 2050, que contempla un transporte aéreo para todos, con el objetivo de alcanzar cero muertes y emisiones netas de carbono iguales a cero.
Para la OACI, lograr que no se registren víctimas por actos de interferencia ilícita requerirá una cooperación permanente entre gobiernos, autoridades, empresas del sector aéreo, organismos internacionales y el sistema de Naciones Unidas.







