
Peter Cerdá, director ejecutivo de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), señaló que Colombia enfrenta el riesgo de mantenerse anclada a prácticas obsoletas en la gestión del espacio aéreo bajo control militar, luego de la suspensión de la carta de acuerdo entre la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Aeronáutica Civil para el uso de rutas condicionales sobre Palanquero.
En una columna invitada publicada en el diario El Espectador, Cerdá sostuvo que la decisión de restringir el acceso civil al área SK-R10 representa “un giro hacia un enfoque rígido y basado en el control” que ya no responde a las necesidades de la aviación moderna.
El directivo destacó que, aunque la seguridad operacional y el cumplimiento de los procedimientos son fundamentales, las restricciones generalizadas no constituyen una solución proporcional ni eficaz frente a los problemas identificados.
Además, subrayó que la propia Fuerza Aeroespacial Colombiana reconoció que los incumplimientos registrados no fueron atribuibles únicamente a las aerolíneas, sino también a procesos de control de tránsito aéreo dentro de la Aerocivil.
“El problema requiere soluciones sistémicas y no cierres unilaterales que afectan a todo el ecosistema aeronáutico”, expuso.
Cerdá aclaró que la industria aérea no busca cuestionar el control militar de Palanquero ni comprometer la seguridad nacional, sino avanzar hacia un modelo de uso estratégico, coordinado y condicional del espacio aéreo militar, alineado con las mejores prácticas internacionales.
El esquema propuesto corresponde al modelo de Uso Flexible del Espacio Aéreo (FUA), aplicado en mercados como Estados Unidos, Canadá, Europa y Brasil. Bajo este sistema, las autoridades militares mantienen el control operativo cuando es necesario, pero permiten el uso civil del espacio aéreo cuando no existen operaciones militares activas.
Según el director ejecutivo de ALTA, este modelo ha demostrado beneficios concretos en términos de eficiencia operativa, reducción de costos para las aerolíneas y menores emisiones contaminantes, sin afectar la defensa nacional.
En el caso de Palanquero, explicó que el acceso condicional al espacio aéreo permitiría ahorros de entre ocho y nueve minutos por vuelo, lo que representaría reducciones significativas en consumo de combustible, emisiones de CO2 y costos operativos al aplicarse a miles de operaciones anuales.
“El precio del combustible se encuentra en niveles históricamente elevados, ejerciendo presión sobre las aerolíneas, los pasajeros y la conectividad del país”, indicó Cerdá, al advertir que las rutas más largas también afectan los compromisos ambientales asumidos por el gobierno colombiano.
El ejecutivo agregó que, frente a fallos operativos en sistemas complejos, la respuesta adecuada debe enfocarse en fortalecer la coordinación institucional, mejorar la supervisión y aprovechar la tecnología disponible, en lugar de aplicar restricciones estructurales.
Asimismo, destacó la disposición de la industria aérea para colaborar con las autoridades colombianas en la construcción de un nuevo marco de coordinación para Palanquero, basado en reglas claras, responsabilidades compartidas y comunicación en tiempo real.
Finalmente, Cerdá afirmó que Colombia cuenta con referencias internacionales exitosas para avanzar hacia una política moderna y estratégica de gestión del espacio aéreo, acorde con las necesidades actuales del país y sus objetivos futuros en conectividad y sostenibilidad.







