
La aviación es una de las industrias más exigentes que existen en el mundo, ya que se opera bajo una presión constante, con fatiga acumulada, con cambios de horarios, con decisiones que no admiten margen de error y, sin embargo, a la tripulación se la he pedido algo absurdo, que sean “perfectos, pero en silencio”, externó el capitán Ángel Domínguez Catzín, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM).
Durante la inauguración del conversatorio “Salud mental para personas tripulantes de aeronaves”, organizado por la comisión de Comunicaciones y Transportes de la Cámara de Diputados y el CPAM, el presidente del Colegio mencionó que es injusto que se guarde silencio cuando las cosas no están bien en un piloto, pues esto puede ser peligroso.
Explicó que los datos son contundentes: más de la mitad de las tripulaciones evita buscar ayuda por miedo a perder su licencia o su trabajo.
“Eso, por supuesto que no es una cultura de seguridad, es una cultura del miedo y una industria que opera con miedo y que se pone en riesgo así misma”, dijo.
El capitán Domínguez Catzín aseveró que lo que se busca es hacer un cambio de paradigma, promovido desde la Cámara de Diputados, para pasar de un modelo punitivo a una cultura civil, pasar del silencio al acompañamiento, pasar del estigma a la prevención.
Por lo que cuidar la salud mental de las tripulaciones no sea visto como un tema de debilidad, sino como un acto de responsabilidad profesional, dijo.
Por ello, el presidente del CPAM comentó que esto es una decisión política, porque implica reconocer derechos, cambiar normas, construir instituciones que protejan a las personas sin castigar su vulnerabilidad.Por su parte, el diputado presidente de la comisión de Comunicaciones y Transportes, Víctor Manuel Pérez Díaz, de Movimiento Ciudadano, comentó que dentro de esta comisión buscan generar una serie de condiciones legislativas, que no sean decretos, pero sí acuerdos para que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) implemente, diseñe, mejore, revise y audite las condiciones en que se está trabajando el aspecto de la supervisión médica.
Indicó que se tiene que trabajar junto con la comisión del Trabajo para hacer algunos ajustes a las leyes laborales que generen mejores condiciones.
“Hablar de salud mental en la aviación no es un tema que sobre, es un tema de seguridad nacional, hoy cada piloto que se sienta en una cabina no solo está operando una aeronave, está sosteniendo la vida de decenas, a veces cientos de personas y lo hace bajo condiciones que no podemos ignorar, jornadas irregulares, presión constante, fatiga acumulada, aislamiento familiar y una exigencia emocional de manera permanente”, dijo.
Por ello, añadió, el no atender su salud mental es abrir la puerta al riesgo operacional; los datos, dijo, son claros, el estrés crónico, la fatiga y el desgaste emocional impactan directamente en la toma de decisiones, en la capacidad de respuesta y en la conciencia situacional.
En aviación, comentó el diputado, eso es la diferencia entre la seguridad y la tragedia. Por ello, recordó que han puesto sobre la mesa la urgencia de fortalecer el sistema aeronáutico, de elevar los estándares y de alinearlo con las mejores prácticas internacionales y en eso la salud mental de los pilotos no puede seguir siendo un tema secundario.
De nada sirve tener un marco normativo si la ejecución se vuelve letra muerta, puntualizó. “Atender su salud mental, no es una debilidad, no es un riesgo laboral y tampoco debe ser motivo de estigmatizarlo, al contrario, es una condición para crecer su profesión con seguridad y dignidad”.
Fatiga en los controladores
La fatiga en un controlador de tránsito aéreo reduce drásticamente la alerta, la concentración y la velocidad de reacción, lo que provoca toma de decisiones deficiente, errores de comunicación, pérdida de conciencia situacional y fallos en la detección de conflictos.
Esto aumenta severamente el riesgo de accidentes al no poder gestionar el tráfico de manera segura; donde los efectos principales son la pérdida de conciencia situacional, reacción lenta y errores, problemas de atención, falta de anticipación e irritabilidad y estrés.







