
Los retrasos en las entregas de aviones, la escasez de motores, los cuellos de botellas en mantenimiento y presiones de contratación internacional han obligado a aerolíneas y fabricantes aeroespaciales a replantear la forma en que operan, contratan y crecen.
Un reporte del medio AeroTime sostuvo que a medida que la demanda de viajes aéreos se recupera más rápido que la capacidad de producción los líderes de la industria navegan un ecosistema cada vez más frágil, marcado por inestabilidad geopolítica, escasez de mano de obra y crecientes costos operativos que muestran pocas señales de disminuir.
La actual crisis en la cadena de suministro se originó por la pandemia en 2020, pues luego de persistir durante el periodo de recuperación, la crisis pasó de ser un problema operativo a uno estratégico y severo de largo plazo a partir de 2022, año en el que la demanda de viajes regresó y superó la oferta, generando retrasos multianuales en piezas, motores y aeronaves.
La situación es descrita por los líderes de la industria como una amenaza estructural para la rentabilidad de las aerolíneas, la expansión de flotas, la resiliencia operativa y la planificación de la fuerza laboral.
Los retrasos en entregas de aviones, la escasez de motores, los cuellos de botella en mantenimiento y la inestabilidad geopolítica están costando colectivamente más de 11 mil millones de dólares (mdd) anuales a las aerolíneas.
Airbus y Boeing continúan enfrentando dificultades para recuperar sus niveles de producción. Entre ambos tienen una cartera global de pedidos que supera los 14 mil modelos con espacios de entregas que llegan hasta la siguiente década.
A nivel mundial, las restricciones de capacidad han generado incertidumbre y mayor complejidad en la planificación de flotas, además de elevar los costos de arrendamiento, mantenimiento y consumo de combustible.
Ante esto, el promedio de las flotas ha aumentado a 15.1 años y más de 5 mil aeronaves permanecen almacenadas y el equilibrio normal entre oferta y demanda difícilmente regresará antes de 2031–2034.
La cadena de suministro aeronáutica también está cada vez más limitada por una severa escasez de motores y crecientes cuellos de botella en mantenimiento.







