
El suministro de combustible para aviación en Europa está bajo una presión creciente a medida que la pérdida de flujos clave de exportación de Oriente Medio, la disminución de la actividad de las refinerías globales y la reducción de inventarios regionales coinciden con el aumento de la demanda de viajes de verano.
ICIS, proveedor global de inteligencia para los mercados de energía y químicos, junto con Cirium —ambos parte de LexisNexis Risk Solutions, del grupo RELX—, señalaron que ya se percibe un fuerte incremento en los precios, lo que ha llevado a las aerolíneas a apresurar su respuesta.
La pérdida de suministro desde el Golfo —la mayor fuente de combustible para aviación comercializado internacionalmente— ha creado un desequilibrio estructural en un momento en que los inventarios globales ya estaban bajo presión.
Según el último informe del mercado petrolero de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la demanda mundial de combustible para aviación promedió 7.8 millones de barriles diarios en 2025, con 2 millones de barriles diarios comercializados internacionalmente.
Los exportadores del Golfo representaron 400,000 barriles diarios, alrededor del 20% del comercio global, lo que los convierte en la mayor fuente de suministro. La pérdida de estos flujos ha generado un profundo desequilibrio estructural.
Se prevé que la escasez de suministro empeore a medida que disminuya la actividad de las refinerías, con la AIE pronosticando una caída interanual de un millón de barriles diarios en el procesamiento global de crudo en 2026, lo que se traduce en 200,000 barriles diarios menos de suministro de combustible para aviación respecto a niveles previos al conflicto.
El impacto podría alcanzar su punto máximo en el segundo trimestre (2Q) con hasta 500,000 barriles diarios fuera del mercado.
En específico, Europa sigue siendo particularmente vulnerable, ya que los países de la OCDE europea consumieron 1.6 millones de barriles diarios en 2025, de los cuales 500,000 barriles diarios se cubrieron mediante importaciones, lo que refleja la magnitud del actual shock de suministro.
Man Yiu, analista senior de ICIS, indicó que el déficit mensual de combustible para aviación en Europa promedia más de 2.5 millones de toneladas de cara al verano.
“Cerca del 60% de las importaciones procedieron de Oriente Medio en 2025, la mayoría de las cuales pasan por el estrecho”.
La creciente dependencia de importaciones tras el cierre de refinerías después del COVID ha limitado aún más la capacidad de Europa para absorber interrupciones en el suministro.
“Europa enfrenta presión adicional, ya que es probable que reciba menos volumen desde Asia. Aproximadamente el 27% de las importaciones provinieron de Asia, con India, Corea del Sur y China como principales proveedores, todos los cuales han reducido la actividad de refinerías debido a interrupciones en el suministro de crudo y podrían restringir exportaciones para priorizar la demanda local”, enfatizó Man Yiu.
Los fundamentos del mercado se han ajustado rápidamente como resultado. Los precios del combustible para aviación en Europa se duplicaron en un periodo de seis semanas desde finales de febrero, con cargamentos en el noroeste de Europa alcanzando máximos de varios años a inicios de abril conforme se intensificaron las tensiones geopolíticas.
El diferencial de refinación del combustible para aviación —una medida del margen de las refinerías— se disparó hasta los 120 dólares por barril durante ese periodo, reflejando la gravedad de la escasez tanto para refinadores como para compradores.
Aunque los precios y márgenes se han moderado desde sus picos recientes, el mercado sigue reflejando fragilidad en el suministro, con los inventarios como punto clave de presión.
Las reservas europeas de combustible para aviación en el hub de importación-exportación Ámsterdam-Róterdam-Amberes (ARA) han caído a su nivel más bajo desde abril de 2020, según datos de Insights Global, lo que subraya la rapidez del descenso de inventarios ante la dificultad de reemplazar los flujos.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha señalado importantes desequilibrios regionales en el suministro dentro de Europa.
Mientras algunos países cuentan con varios meses de inventarios, los principales importadores tienen menos de 20 días de cobertura, siendo el Reino Unido —el mayor consumidor europeo y altamente dependiente de importaciones— particularmente vulnerable debido a inventarios ajustados.
En Europa continental, las reservas parecen suficientes para aproximadamente 45 a 60 días, lo que podría extender el suministro hasta mediados de mayo, pero se espera que las condiciones se tensen después si los flujos no se normalizan.
Los esfuerzos por compensar la reducción del suministro de Oriente Medio mediante flujos de arbitraje se han intensificado, respaldados por mayores exportaciones desde Estados Unidos y Nigeria.
Las exportaciones estadounidenses de combustible para aviación alcanzaron un récord de 442,000 barriles diarios a principios de abril, con promedios de cuatro semanas 200,000 barriles diarios por encima de las normas estacionales, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) citados por la AIE.
De forma similar, las exportaciones de Nigeria aumentaron a 66,000 barriles diarios, aunque la asignación final de esos volúmenes sigue siendo incierta.
A medida que Europa se acerca a la temporada alta de verano, el mercado depende cada vez más de atraer estos cargamentos adicionales de regiones alternativas. Sin embargo, la competencia por los barriles sigue siendo intensa, especialmente porque las refinerías asiáticas —también dependientes del crudo de Oriente Medio— enfrentan sus propias limitaciones.
La dinámica del mercado sugiere una estructura bifurcada, con riesgos de suministro que probablemente reaparezcan hacia mediados de mayo a medida que disminuyan los inventarios y aumente la incertidumbre sobre los flujos desde Oriente Medio.
Aerolíneas se apresuran a reducir consumo
Del lado de la demanda, comienzan a verse señales de ajuste, ya que aerolíneas globales empiezan a reducir capacidad, especialmente donde los costos de combustible no están cubiertos o el suministro es incierto.
El grupo alemán Lufthansa, por ejemplo, anunció el retiro permanente de 27 aeronaves de su unidad CityLine el 16 de abril, en su mayoría modelos MHIRJ CRJ, así como la retirada de sus Airbus A340-600 de cuatro motores. También dejará en tierra algunos Boeing 747-400 a partir de octubre de 2026 antes de su retiro en 2027.
Esto refleja en muchos sentidos el enfoque adoptado durante la pandemia, cuando las aeronaves más antiguas y menos eficientes fueron retiradas primero para reducir costos.
Posteriormente, Lufthansa anunció el 21 de abril que eliminaría 20,000 servicios durante el verano con el objetivo de ahorrar alrededor de 40,000 toneladas de combustible. Esto a pesar de afirmar que espera un suministro “mayormente estable” y que está implementando medidas como coberturas y compras físicas.
United Airlines planea reducir su capacidad en 5% durante el segundo y tercer trimestre de 2026 para mitigar costos de combustible, que ya representan más del 20% de sus gastos operativos. Su director ejecutivo advirtió que los altos precios podrían costarle 11 mil millones de dólares (mdd) adicionales en el año.
La estrategia muestra que incluso donde no se prevén escaseces, como en Estados Unidos, el factor clave es el costo. United gastó 340 mdd adicionales en combustible en el primer trimestre.
Las aerolíneas están priorizando recortes en rutas con baja demanda o márgenes insuficientes.
KLM anunció que operará 80 vuelos menos en mayo de 2026 desde su hub en Ámsterdam Schiphol, enfocándose en rutas de alta frecuencia como Londres y Düsseldorf.
Qantas redujo su capacidad doméstica en 5 puntos porcentuales en el cuarto trimestre, redirigiendo aeronaves a rutas internacionales de mayor rendimiento como París y Roma.
Otros operadores más pequeños enfrentan impactos más severos. Norse Atlantic anunció la reestructuración de sus operaciones y la recaudación de 110 mdd debido al alza del combustible, lo que provocó una caída inmediata en su valor bursátil.
Oriente Medio ha sido el epicentro de reducciones de capacidad. Eurocontrol reportó que los flujos entre Europa y la región cayeron 54% respecto al año anterior en la semana del 6 al 12 de abril.
A pesar de estos ajustes, existe consenso en que la respuesta del lado de la demanda aún no compensa el déficit estructural de suministro.
Los recortes en vuelos generan solo reducciones marginales en el consumo, mientras que las interrupciones en la cadena de suministro han eliminado volúmenes más significativos del mercado.
Este desequilibrio mantiene el mercado tensionado, dependiendo de inventarios limitados y flujos volátiles.
Los datos de Cirium indican que la capacidad aérea para mayo de 2026 ha caído alrededor de 3 puntos porcentuales, con 19 de las 20 mayores aerolíneas reduciendo vuelos.







