
La Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) informó que el 38% de la capacidad aérea en la región se opera en aeronaves de nueva generación, cifra que es mayor a la de Europa y Estados Unidos (34%).
Este porcentaje es igual a unos mil 100 aviones nuevos y una inversión de 40 mil millones de dólares (mdd), así lo constató el organismo en el estudio “Aviación con cero emisiones netas en América Latina y el Caribe: rutas y compensaciones”.
Otros datos que destacó ALTA en su publicación fueron que las eficiencias operativas son la medida más inmediata y costo-efectiva, con ahorros potenciales de hasta el 11% en emisiones.
En este factor se incluye la optimización de rutas, reducción de tiempos en tierra y uso de tecnologías digitales; sin embargo, el éxito de este pilar depende de una acción coordinada entre gobiernos, aeropuertos y proveedores de navegación.
Aunque los combustibles de aviación sostenibles (SAF) representan la herramienta más potente a largo plazo, su implementación enfrenta barreras significativas, pues este carburante es entre 3 y 12 veces más caro que el convencional y su adopción masiva sin incentivos gubernamentales podría aumentar los costos por asiento en 43 dólares y reducir el tráfico aéreo en un 30%.
Finalmente, ALTA también destacó que mediante el estudio se dimensionó el potencial que tiene América Latina y el Caribe en el mercado de bonos de carbono gracias a la diversidad de ecosistemas naturales.
Entre el 2020 y el 2024, la región emitió el 23% de los créditos mundiales, cuando aporta solo 6.7% de emisiones, aunque se requiere trabajo para que esas soluciones basadas en la naturaleza alcancen los estándares internacionales requeridos en la industria de la aviación.
“Existe un compromiso firme de la industria con alcanzar el Net Zero, pero también el reconocimiento de que América Latina y el Caribe enfrenta condiciones estructurales distintas. Por ello, es fundamental analizar con rigor las oportunidades y desafíos de la región para definir una hoja de ruta propia, realista y sostenible en el tiempo, teniendo en cuenta que la aviación no es un lujo, es un motor de desarrollo económico: contribuye con el 3.6% del PIB y respalda el 2.9% del empleo en este lado del mundo”, afirmó Peter Cerdá, CEO de ALTA.
Para realizar el estudio, ALTA contó con el apoyo de ICF, firma de consultoría especializada en transporte, aviación sostenible, análisis de datos y estrategias para aerolíneas y turismo.
El proceso incluyó revisión de las políticas y metas existentes respecto a las cero emisiones y levantamiento de información país por país, además de visitas técnicas para generar la mayor adquisición de data genuina.
También se adelantaron reuniones con todas las partes interesadas: gobiernos nacionales, direcciones generales de aviación civil, fabricantes de aviones, proveedores, e incluso, stakeholders (partes interesadas).







