
México enfrenta una etapa decisiva para modernizar su sistema aeronáutico.
En el centro de ese desafío está Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), institución responsable de prestar servicios esenciales para la seguridad, el orden y la eficiencia de las operaciones aéreas.
El rediseño del espacio aéreo del Valle de México exige especial atención.
El incremento de las operaciones del AICM requiere procedimientos precisos, coordinación permanente y capacidad suficiente para responder a una demanda creciente.
Por eso, SENEAM debe mantener una revisión continua de las rutas existentes, incluidas las llegadas por el poniente de la Ciudad de México.
Revisar una ruta no implica afirmar que sea insegura; implica reconocer que todo sistema aeronáutico debe evaluarse y perfeccionarse de manera constante.
El objetivo debe ser claro: combinar seguridad, capacidad, eficiencia, ahorro de combustible y una distribución razonable de las trayectorias sobre las zonas habitacionales, con base en evaluaciones técnicas y criterios verificables.
La aviación cambia. El espacio aéreo, sus procedimientos y los recursos destinados a gestionarlo también deben evolucionar.
Más operaciones exigen mayor capacidad operativa
El AICM ha incrementado progresivamente su capacidad. En 2025 se autorizó pasar de 43 a 44 operaciones por hora y posteriormente se abrió la posibilidad de llegar a 46 operaciones por hora, siempre bajo las condiciones técnicas correspondientes.
Cada aumento de capacidad eleva las exigencias para los servicios de navegación aérea.
Cada operación debe ser coordinada, separada y supervisada conforme a los procedimientos aplicables. Detrás de cada aterrizaje y cada despegue hay personal especializado tomando decisiones en tiempo real.
Por ello, ampliar la capacidad aeroportuaria sin fortalecer de manera proporcional los recursos humanos, técnicos y presupuestales de SENEAM sería una decisión incompleta.
SENEAM opera actualmente en 63 aeropuertos y cuenta con 2,657 trabajadores. Además, se autorizaron 218 plazas permanentes para reforzar las unidades involucradas.
Estas cifras muestran que el fortalecimiento institucional no puede depender únicamente de declaraciones: requiere plazas suficientes, capacitación, equipos adecuados y financiamiento sostenido.
El controlador aéreo es infraestructura crítica
El trabajo de los controladores aéreos no debe tratarse como un gasto laboral ordinario. Requiere formación especializada, certificaciones, habilitaciones y actualización permanente.
Sus decisiones contribuyen a mantener la separación y el orden de las aeronaves en un entorno de alta responsabilidad.
Por eso, mejorar sus salarios, prestaciones, capacitación y condiciones de trabajo debe asumirse como una medida de seguridad operacional y de continuidad del servicio.
Cualquier evaluación sobre personal, turnos y cargas de trabajo debe sustentarse en información técnica y en los criterios de las autoridades competentes.
Sin embargo, existe una realidad que no admite improvisaciones: formar y habilitar nuevos controladores toma tiempo.
Si se identifica una necesidad de personal, atenderla con oportunidad resulta indispensable.
La planeación no puede comenzar cuando el problema ya está encima. Debe anticiparse a la demanda.
Fortalecer a SENEAM es invertir en seguridad
México busca fortalecer su conectividad aérea e incrementar la capacidad del AICM. Para hacerlo de manera responsable necesita invertir en infraestructura, tecnología y, sobre todo, en las personas que operan el sistema.
El presupuesto de SENEAM debe considerar de forma suficiente y transparente:
- formación y contratación de nuevos controladores;
- salarios y prestaciones competitivas;
- capacitación y certificación permanentes;
- tecnología y sistemas de navegación;
- mantenimiento y actualización de equipos;
- evaluación de procedimientos y rediseños del espacio aéreo;
- recursos para atender las necesidades operativas de los aeropuertos bajo su responsabilidad.
El trabajo que realiza SENEAM merece reconocimiento, pero el reconocimiento no sustituye los recursos.
Si se pretende aumentar la capacidad del sistema, también debe fortalecerse la institución encargada de gestionarlo.
El futuro de la aviación mexicana no depende únicamente de aumentar el número de vuelos.
Depende de contar con un sistema de navegación aérea suficientemente preparado, financiado y supervisado para acompañar ese crecimiento con seguridad.
Por eso, fortalecer a SENEAM y mejorar las condiciones de sus controladores no es una concesión ni un gasto prescindible.
Es una inversión necesaria en la seguridad de los pasajeros, en la continuidad de las operaciones y en el futuro de la aviación mexicana.
La prioridad debe ser inequívoca:
primero la seguridad; después la eficiencia y la capacidad, siempre con decisiones técnicas, recursos suficientes y consideración por las comunidades que conviven con el tráfico aéreo.
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