
El pasado jueves 18 de junio de 2026 quedará registrado en las bitácoras de la aviación civil mexicana como un punto de inflexión operativa. Ese día, el Aeropuerto Internacional de Guadalajara (GDL) rompió esquemas al registrar la histórica cifra de 683 operaciones en una sola jornada. Este dato no es menor, “representa un incremento abrupto de entre el 30% sobre su promedio diario habitual”, catapultando la capacidad de la terminal administrada por el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) a niveles nunca antes vistos en la región.
Nada de esto es una casualidad, es el reflejo directo de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 en nuestro país. Con sedes compartidas en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las terminales aéreas se han convertido en las verdaderas primeras puertas de entrada del torneo. Sin embargo, detrás del flujo de miles de aficionados vestidos de verde, y de los países extranjeros apoyando a su selección, existe una maquinaria humana y técnica que trabaja al límite para garantizar la seguridad y la eficiencia en el espacio aéreo nacional.
SENEAM frente al radar.
Elevar un 30% las operaciones en aeropuertos que ya de por sí manejan flujos complejos exige una sincronía perfecta. Los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM) han tenido que desplegar estrategias de control de tránsito aéreo de alta precisión, coordinándose hombro con hombro con la SEDENA bajo el Plan de Defensa y Seguridad Aérea y las Zonas de Vigilancia y Protección (ZVP) implementadas especialmente para el torneo.
Para soportar la presión del tráfico en los días en que juega la Selección Mexicana (donde la saturación de vuelos comerciales regulares, charters, aviación ejecutiva, helicópteros, etc., alcanza su pico máximo) SENEAM deberá ejecutar algunas acciones tales como:
- Rediseño de Sectores y Posiciones en Simultáneo: Apertura de nuevas posiciones de control en las Torres de Control y Centros de Control (como el Centro México) para segmentar el espacio aéreo de aproximación y evitar demoras prolongadas en patrones de espera.
- Gestión del Flujo de Salidas (Slot Management): Implementación de ventanas operativas estrictas para vuelos privados y oficiales, asegurando que el incremento de operaciones no colapse las calles de rodaje ni sature las frecuencias de radio.
- Mitigación de la Fatiga: Gestión de roles y horas extras del personal técnico aeronáutico para cubrir la demanda comercial de 24 horas continuas en las sedes principales.
El frente de tierra: Aeropuertos y Aerolíneas en contingencia permanente
Si en el aire la tarea es titánica, en la superficie la batalla se gana minuto a minuto. El incremento del volumen de aeronaves ha obligado a los operadores aeroportuarios a optimizar el uso de sus posiciones de contacto y remotas. En el caso de Guadalajara, la reciente inauguración de su segunda pista y la ampliación de hangares y plataformas a 45 posiciones estuvieron listas en el momento justo del calendario.
Por su parte, el personal de las aerolíneas ha tenido que balancear factores críticos:
- Tiempos de Giro (Turnaround): Reducir al mínimo el tiempo que el avión pasa en tierra para maximizar el uso de los pasillos de abordaje.
- Logística de Tripulaciones: Ajustar las reservas de pilotos y sobrecargos ante eventuales demoras provocadas por la saturación de los tres aeropuertos nodo.
- Manejo de Equipaje: El volumen de maletas por pasajero se duplica en eventos de esta magnitud, poniendo a prueba los sistemas automatizados de bandas.
El “Efecto Selección Nacional”: Las Estadísticas del Furor
El verdadero estrés operativo coincide de manera milimétrica con el calendario de nuestro conjunto tricolor. De acuerdo con datos preliminares del sector, los días en que juega la Selección Mexicana registró el pasado jueves aproximadamente 200 vuelos más de un día habitual en el aeropuerto de GDL, el mayor repunte en la demanda de asientos en ese aeropuerto.
Las cifras demuestran que el tráfico aéreo no se distribuye de manera uniforme a lo largo del mes; se concentra en olas masivas de pasajeros que ingresan de golpe 24 horas antes del pitazo inicial y buscan salir de la ciudad sede en las 12 horas posteriores al encuentro.
Balance de vuelo
Gestionar un incremento de hasta el 30% en las operaciones diarias en un entorno de alta seguridad internacional es la prueba de fuego de esta década para la infraestructura aeronáutica en México. Sin embargo, no debemos perder de vista la realidad del calendario, apenas han transcurrido 12 días de la justa mundialista.
La maratón operativa apenas está comenzando, y la presión sobre el sistema no va a ceder en las próximas semanas, porque a mi punto de vista, las sedes en México han detonado gran interés por los visitantes internacionales a comparación de otras sedes mundialistas, esto debido al gran ambiente, la algarabía, el folclor y claro la calidez que nos caracteriza a los mexicanos, lo que puede detonar en una mayor afluencia en los próximos días.
Ante este escenario, la prioridad absoluta debe ser el factor humano. Las pantallas de radar, las pistas recién inauguradas y las plataformas de última generación no operan solas, dependen de la agudeza, el temple y la salud de las mujeres y hombres que visten la camiseta del control de tránsito aéreo y que están en las terminales aeroportuarias. Cuidar a nuestro personal (garantizando la mitigación de la fatiga, respetando los turnos de descanso y dotándolos del respaldo técnico necesario) no es una opción regulatoria, es una urgencia estratégica.
Mantener el ritmo actual de la Copa del Mundo exige que la seguridad operacional no se flexibilice ni un solo milímetro por la prisa o la euforia de los encuentros. Solo protegiendo a quienes guían los hilos desde las torres y centros de control podremos asegurar que la aviación mexicana concluya este histórico reto de la única manera aceptable, que es “con un saldo absoluto de cero incidentes y cero accidentes”. Al final, el verdadero campeonato se gana en la seguridad de regresar a casa.
¡Hasta el próximo vuelo!
Era Calderón
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