
Con esto del Mundial de Fútbol y el que Viva es la aerolínea oficial y patrocinadora de la Selección Mexicana, la operadora está realizando varias activaciones, mismas que incluyen que sus tripulaciones de cabina, llámese sobrecargos, porten como uniforme básicamente la misma y por cierto atractiva playera del equipo Azteca, sólo que con el detalle de que en el torso se muestra el logotipo de la aerolínea. ¡Padrísimo!
El hecho es que virtualmente todo México está vistiendo lo que viene siendo la misma playera, claro está sin el logotipo de Viva, lo cual me hace sentir que de alguna manera hay sobrecargos de Viva por doquier. ¡Maravillosa estrategia de mercadotecnia!
El problema, y de ahí el origen de la presente entrega, tiene que ver con la importancia de que el uniforme, en este caso de las tripulaciones de cabina de Viva, estandarice y ayude a identificarlas, en especial a la hora de ser requeridas para atender alguna cuestión que impacte en la seguridad de los vuelos o en la calidad de los servicios que en ellos se prestan.En mi humilde opinión el que los sobrecargos de Viva sean confundidos con el público, o peor aún, que el público sea confundido, digamos en un aeropuerto o dentro de una aeronave, como tripulantes no es el escenario ideal. Imagínese usted por ejemplo en caso de una emergencia en vuelo en el que un pasajero que porte la misma playera (que se vale, pero sin el logo de Viva) sea requerido para algo por otro y deba responder “yo no soy sobrecargo, soy un cliente nada más” y que nadie logre identificar con eficacia a quienes sí lo son.
Algo así le hice saber mediante una pregunta recientemente a un sobrecargo de la operadora cuando realicé un vuelo en ella. Su respuesta, por cierto, altanera, fue que se distinguían del público por su credencial. ¡No estoy tan seguro!
En conclusión: Si bien comprendo la sana intención de Viva de sumarse a la fiesta mundialista respaldando a la Selección Mexicana en varias maneras al tiempo de promoverse, incluyendo los uniformes de sus colaboradores, quizás debió tomar en cuenta un poco mejor el detalle de la importancia del uniforme en la gestión de la seguridad de cabina y el servicio a los pasajeros a bordo antes de adoptar esquemas que nulifican la debida identificación de quien es y quien no es parte del personal técnico aeronáutico en sus aviones. De esta manera, este su amigo columnista no hubiese confundido el día de hoy a la cajera del HEB con una sobrecargo de esta aerolínea.
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