
Mayo es un mes colmado de efemérides personales y profesionales en mi calendario lo cual me abre la puerta para regalarme un respiro en el vértigo de pendientes que rodean mi actual actividad profesional y pensar en algo muy importante en mi vida: Mis cuatro hijos, dos de los cuales nacieron en mayo, uno de ellos trascendiendo ese mismo mes.
Más allá de este íntimo contexto personal, en mi agenda mayo es Lindbergh. Recordemos que el llamado “Águila Solitaria” alcanzó la gloria al volar sólo y sin escalas entre Nueva York y París al mando de su monomotor Ryan “Espíritu de San Luis” entre el 20 y 21 de mayo de 1927.¿Hijos? ¿Lindbergh?
¿Qué hay de los hijos de los grandes aviadores de la historia?, termina siendo la pregunta que da origen a esta entrega, seguido de lo cual podemos preguntarnos si alguno siguió su carrera?
La siguiente pregunta es obligada: ¿A qué me refiero con los grandes aviadores de la historia? Déjeme que se lo pongo fácil; estoy hablando de algunos de los más famosos, si bien no necesariamente los mejores aviadores consagrados en los textos que narran la crónica de cómo los seres humanos pasamos de los míticos Dédalo e Ícaro (por cierto, padre e hijo) a un moderno Neil Armstrong (en mi opinión el último gran aviador verdaderamente famoso).
Mi selección incluye a los siguientes personajes: Orville y Wilbur Wright; Manfred von Richthofen; Jimmy Doolittle; Alberto Santos Dumont, Howard Hughes, Emilio Carranza; Antoine de Saint-Exupéry, Amelia Earhart y claro está, Lindbergh y Armstrong.
Tanto los puritanos hermanos Wright, el joven y valiente von Richthofen y el excéntrico Santos Dumont no tuvieron hijos, ni se casaron jamás.
Si bien hay versiones no confirmadas que apuntan a lo contrario, si bien estuvo casado, por lo menos dos veces, el paradójico, mujeriego, complejo y por ahí psicótico Hughes nunca tuvo un hijo, por lo menos reconocido.
Amelia y Saint-Ex también estuvieron casados, pero nunca tuvieron descendencia. Mi amigo Toño ansiaba ser padre pero una muy respetable condición médica se lo impidió. Amelia…así lo dejo.
Nuestro eterno e imitable as mexicano (Carranza) dejó embarazada a su esposa cuando murió en julio de 1928 en un accidente aéreo en los Estados Unidos. De acuerdo a las fuentes consultadas Emilio Carranza Jr. murió a los seis años de edad. Hablando de pulcritud, como siempre terminan siendo, Armstrong y Doolittle se presentan como verdaderos ejemplos de valores en varios sentidos; el comandante del Apollo XI dejándonos a tres hijos de su primer matrimonio, mientras que el pionero del vuelo por instrumentos a dos, ambos como el padre pilotos militares lo cual lo coloca a una enorme distancia de un Lindbergh que con sus 13 hijos confirmados (seis con su esposa Anne Morrow y siete con tres amantes europeas) más uno que habría tenido con una sobrecargo filipina de Pan Am, ahora sí que “se voló la barda” en lo que a prole toca. De todos ellos, hasta donde sé, solamente Jon alguna vez aprendió a volar.
¿Y usted estimado lector o lectora —seguramente con éxito en su actividad profesional y amor por ella, ¿los heredó a sus descendientes?
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