
Cuando Spirit inició la segunda reestructuración, se puso en marcha un agresivo plan de reducción de capacidad con el objetivo de ajustarla a la demanda, rechazando contratos de arrendamiento de varias decenas de aviones Airbus. Durante este proceso se aprovechó para reducir la carga derivada de las aeronaves retiradas de GTF, devolviendo un porcentaje desproporcionado de aviones de la familia A320neo. Cabe señalar que la compañía llegó a acuerdos importantes de compensación con Pratt & Whitney (P&W) para compensar la pérdida de productividad de las aeronaves.
Se implementó un ambicioso plan de reestructuración de rutas que significó reducir su flota en casi dos tercios. Se centraron en cuatro ciudades clave: Fort Lauderdale, Orlando, Detroit y Nueva York, con conexión a Newark. En otro giro estratégico, Spirit intentó adoptar otro modelo, dirigiendo sus vuelos a ciudades secundarias con poca cobertura y con horarios flexibles para adaptarse a los picos de demanda.
Desafortunadamente, no le dio tiempo a la línea de ver los resultados de sus estrategias desesperadas porque la crisis petrolera del combustible proveniente del Oriente Medio estaba en puerta. Desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, las aerolíneas han tenido graves dificultades debido a la creciente volatilidad de los precios del combustible como consecuencia del cierre del Estrecho de Ormuz y sus repercusiones en el suministro mundial del petróleo, llevando la peor parte las compañías de bajo costo.
En un esfuerzo desesperado, el presidente de Estados Unidos consideró públicamente la posibilidad de ordenar al gobierno comprar el 90 % de las acciones de Spirit por un valor aproximado de 500 millones de dólares, pero, según se sabe, debido a la oposición de los acreedores a las condiciones propuestas, esto no fue posible.
Frontier, JetBlue Airways y algunas otras líneas de bajo costo son las que más se beneficiarán con la salida del mercado de Spirit. El director ejecutivo de Frontier afirmó que la línea que dirige es la mejor posicionada para suplir a Spirit, con la que compartía rutas en más de cien destinos. De hecho, Frontier se centrará este verano en otros nueve mercados que antes pertenecían a Spirit, incluyendo nuevos vuelos a Dallas, Detroit, Fort Lauderdale, Las Vegas y Orlando.
La fusión lógica que se pensaba al interior de Spirit y Frontier era una unión entre estas dos aerolíneas, pero la primera rechazó las propuestas que le hizo Frontier. Ahora, Frontier tiene en la mira los activos de Spirit, como aeronaves, slots y puertas de embarque, entre otros. Dice esta última empresa que, a pesar de la oportunidad derivada de la liquidación de Spirit, mantendrá la disciplina ante cualquier oportunidad de crecimiento, considerando los riesgos que pudiera representar incorporar aviones Airbus de la familia A320.
Si bien el cierre de Spirit generará oportunidades, se han encendido focos ámbar en otras líneas de bajo costo que operan modelos similares. Como hemos dicho, el principal problema han sido los elevados precios del combustible, pero también vienen arrastrando problemas desde el COVID-19. Algunas siguen buscando apoyo financiero por parte del gobierno. Por cierto, el gobierno norteamericano no ha favorecido las fusiones entre líneas de bajo costo que se han propuesto.
Conviene recordar que el gobierno norteamericano, en algún momento, se opuso categóricamente a que los gobiernos respaldaran directamente a las empresas asiáticas. En México deberemos pensar si no pudiera suceder lo mismo con la Aerolínea Mexicana, que recibe grandes cantidades de recursos para llevar a cabo su operación. Esta línea es claramente deficitaria y requiere grandes sumas de dinero; los números no indican que esté próximo el momento en que pueda valerse por sí misma.
Ojalá no nos llevemos una sorpresa un día de estos, aunado a problemas como los de SENEAM, que viene arrastrando diversos temas debido al mal manejo de la empresa, problemas económicos y compromisos de compra de equipos con empresas europeas arraigadas desde hace muchos años a la operación, sin oportunidad de buscar mejores opciones. También existen eventos que muestran la falta de capacitación de los controladores, pero que no son reportados oportunamente, además de otros problemas más.Sigue pasando el tiempo y no se ve un AICM terminado, con miras al evento futbolístico más importante del mundo. Por lo pronto, se ve en el horizonte otra de las obras inconclusas terminadas a medias, inauguradas como si estuvieran funcionando. Espero que no quedemos tan mal con el mundo ahora que estamos a unas semanas de ubicarnos en el aparador mundial a través de la importante justa deportiva por venir.
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