
Los cerca de 3 mil 500 sobrecargos que trabajaban en Spirit Airlines antes de que esta se fuera a la quiebra podrían tardar entre cuatro y cinco meses, en el mejor de los casos, en volver a trabajar en una aerolínea, afirmó Sara Nelson, presidenta de la Asociación de Sobrecargos CWA.
Luego de anunciar su cese de operaciones a inicios de mayo, tras no librar un segundo proceso de bancarrota en menos de dos años, la aerolínea de bajo costo dejó a miles de trabajadores sin empleo en una industria donde no es tan sencillo encontrar acomodo, de acuerdo a un reportaje de Reuters.
Muchas aerolíneas establecen con antelación el número de pilotos y sobrecargos que planean contratar cada año y completaron sus procesos de reclutamiento para la temporada alta de verano antes de que Spirit quebrara.
Además, el sector enfrenta recortes temporales de capacidad para mitigar el aumento en los costos del combustible a la vez de continuar planificando su crecimiento a largo plazo.
A diferencia de otros sectores, los pilotos y sobrecargos que son recontratados deben afrontar la pérdida de antigüedad y comenzar desde el nivel más bajo de la escala salarial de su nueva empresa, además de renunciar a la flexibilidad sobre horarios y bases de operación.
Luego del quiebre, antiguos trabajadores de Spirit presentaron una demanda colectiva en la que alegan que la compañía no proporcionó un aviso adecuado de despido; además buscan recibir 60 días de salario y prestaciones para unos 17 mil trabajadores.
La aerolínea tiene hasta mediados de julio para responder aunque durante una audiencia judicial, un abogado de esta afirmó que la empresa notificó a los empleados tan pronto como le fue posible.







