
Se atribuye a JOSÉ MARTÍ aquella vieja reflexión de que en la vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
De las tres, puedo decir que algunos árboles quedaron plantados en el Aeropuerto Internacional Quetzalcóatl de Nuevo Laredo y, años antes, también en la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo.
A la vida y al Creador agradezco profundamente por mis hijos, DAN y RAÚL.
Y ahora acaba de aterrizar otra satisfacción: “Crónica de la Aviación en Nuevo Laredo” ya está en papel, después de muchos años de recopilar historias, fotografías, personajes y vuelos que construyeron la memoria aeronáutica de la frontera de Nuevo Laredo.
La invitación queda abierta para nuestros lectores: el libro puede adquirirse a través de Amazon…
Pero volvamos a la cabina.
Porque mientras uno revisa el pasado, la aviación mexicana sigue escribiendo capítulos bastante movidos.
El AIFA, donde manda, ISIDORO PASTOR ROMÁN, presume haber movilizado durante el Mundial 817 mil 419 pasajeros en seis mil 95 operaciones, con una red de 40 destinos nacionales. Buenos números.
Ahora viene la parte menos fotogénica: comprobar si el tráfico permanece después de apagados los reflectores del torneo.
Los aeropuertos regionales, mientras tanto, vuelan en formaciones muy distintas.
Villahermosa creció 17.1 por ciento en julio y movilizó 143 mil 515 pasajeros. Morelia alcanzó 922 mil 900 viajeros entre enero y julio, con avance de 10.2 por ciento.
Pero no todo son cielos despejados.Tijuana cayó 5.3 por ciento, de 7.41 millones a 7.02 millones de pasajeros, mientras Puerto Vallarta sufrió en julio una reducción superior a 12 por ciento, golpeado especialmente por el mercado internacional.
Ahí está la verdadera fotografía: en aviación no basta cortar listones y tomarse fotografías frente a una plataforma.
Los pasajeros son bastante menos sentimentales que los discursos oficiales.
Volaris, bajo el mando de ENRIQUE BELTRANENA, ofrece otro dato interesante: transportó 3.3 millones de pasajeros solamente en julio, un incremento de 19.8 por ciento, con ocupación cercana a 88 por ciento.
Y casi simultáneamente decidió cancelar tres rutas desde Puebla hacia Ixtapa-Zihuatanejo, León y San Luis Potosí.
Eso, aunque políticamente resulte menos atractivo, también es aviación profesional: si una ruta no produce pasajeros, se baja potencia y se mueve el avión.
Los Airbus no vuelan con entusiasmo gubernamental.
En Chihuahua, el estado grande, ocurre algo todavía más relevante. Embraer inició manufactura en México con más de mil 200 empleos directos, produciendo componentes destinados a Brasil, Estados Unidos, Francia y Singapur.
La multicitada, gobernadora MARU CAMPOS GALVAN tiene ahí una oportunidad extraordinaria: convertir a Chihuahua no solamente en lugar donde aterrizan inversiones, sino en verdadero nodo aeroespacial.
En Morelos, la mandataria MARGARITA GONZÁLEZ SARAVIA lanzó “Morelos Despega” para intentar reactivar Cuernavaca.
El nombre está muy bonito; ahora falta lo complicado: pasajeros, aerolíneas, frecuencias y rentabilidad.
Porque un aeropuerto despega con aviones, no con eslóganes.
Y mientras México prepara para octubre una cumbre sobre combustibles sostenibles, el mensaje general es sencillo: Tenemos pasajeros, nuevas aeronaves, inversiones, rutas y aeropuertos.
Lo que falta es conseguir que todos formen parte del mismo plan de vuelo.
Porque en esta industria despegar siempre luce espectacular.
El verdadero oficio consiste en mantenerse en el aire.
¡Queda Dicho!
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