
En aviación existe una máxima silenciosa: cuando la frecuencia de la torre empieza a sonar tensa, más vale corregir rumbo antes de entrar en conflicto de tráfico.
Y eso exactamente está ocurriendo hoy en México.
El Sindicato Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo, (SINACTA), encabezado por ALFREDO COVARRUBIAS AGUILAR, acaba de poner a todo el sistema aeronáutico en alerta preventiva con un emplazamiento de huelga ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje.
Y no estamos hablando de cualquier área operativa.
Estamos hablando de quienes literalmente mantienen separados los aviones en el cielo mexicano.
Los hombres y mujeres que autorizan despegues, asignan niveles de vuelo, secuencian aproximaciones y evitan que el caos entre en frecuencia abierta.
Mientras millones de pasajeros duermen tranquilos en cabina, ellos trabajan con la presión de un espacio aéreo cada vez más saturado… Y ahora también con problemas laborales, falta de personal y hasta retrasos salariales para nuevos controladores.
Sí… en México primero les ponen audífonos y radar… y luego ven cómo resolverles el contrato.
El propio Covarrubias Aguilar ha sido claro: el problema ya no puede seguir entrando en patrón de espera.
Y tiene razón.
Porque un controlador aéreo no trabaja en condiciones normales de oficina. Trabaja tomando decisiones en segundos, coordinando arribos, salidas, alternos, demoras y conflictos de tráfico bajo una presión mental brutal.
Aquí no existe el “ahí luego vemos”.
Aquí un error no rebota en un escritorio.
Rebota a 35 mil pies de altura.
Por eso preocupa profundamente que el SINACTA reconozca que llevan más de un año operando bajo protesta.
En términos aeronáuticos eso significa una sola cosa: el sistema viene volando con combustible mínimo desde hace tiempo.
Y aun así los controladores siguen sosteniendo la operación nacional con profesionalismo admirable.
Mientras tanto, desde tierra, la burocracia parece seguir rodando lento por la calle de rodaje.
Las reuniones con SENEAM, a cargo de JAVIER ALONSO VEGA, con la SICT de JESÚS ANTONIO ESTEVA MEDINA y con EDGAR AMADOR ZAMORA de Hacienda parecen más una espera interminable de autorización IFR que una solución inmediata a una emergencia operacional.
Eso sí… discursos sobran.
Pero en cabina de control los discursos no separan aeronaves.
Los controladores sí.
Y por eso resulta importante que ASPA bajo el liderazgo de JESÚS ORTIZ ÁLVAREZ haya salido en respaldo del SINACTA.
Los pilotos saben perfectamente que detrás de cada aproximación estable existe una voz calmada en frecuencia organizando el espacio aéreo mexicano.
La seguridad aérea no despega sola.
Se coordina. Se vigila. Se administra. Y también se respeta.
Por eso hoy va una llamada directa desde torre hacia Palacio Nacional:“México Torre a Palacio nacional… frecuencia saturada, personal fatigado y tráfico incrementando.
Se recomienda prioridad inmediata antes de entrar en condición de emergencia”.
Porque esto ya dejó de ser turbulencia sindical.
Aquí estamos hablando del radar humano que mantiene vivo el orden en los cielos mexicanos.
Y cuando la torre empieza a levantar la voz… lo peor que puede hacer un gobierno es quedarse en silencio de radio.
¡Queda Dicho!
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