
No cabe duda de que la influencia de la NTSB (Junta Federal en el Transporte de Estados Unidos) tiene un peso específico importantísimo; solo bastó hacerse cargo de las investigaciones del accidente de enero de 2025 en Washington para realizar un diagnóstico preciso, desvelando las deficiencias internas en la autoridad aérea de Estados Unidos. El DOT (Departamento de Transporte) del país del norte reaccionó ante las duras críticas de falta de seguridad que contribuyeron al aparatoso accidente del aeroplano de American Airlines y un helicóptero de la Fuerza Aérea norteamericana.
El DOT dio a conocer que los directivos de la agencia reconocen que a partir de estas investigaciones se ha iniciado la mayor reestructuración organizacional de la historia de la FAA. La reestructuración —dicen— centraliza la seguridad, consolida las funciones internas y crea nuevas oficinas para modernizar el control de tráfico aéreo e integrar las tecnologías emergentes de la aviación. Tanto el Secretario de Transporte Sean Duffy como el administrador de la FAA Bryan Bedford anunciaron los cambios el 27 de enero de 2026, afirmando que la agencia reestructurada estará mejor posicionada para abordar los retos actuales de seguridad y futuras necesidades operativas.
En el centro de la reestructuración se encuentra la recién formada organización del Sistema de Gestión de la Seguridad de la Aviación (SMS). Con el respaldo del Congreso en la Ley de Reautorización de la FAA de 2024, la organización del SMS implementará un marco único de gestión de la seguridad y una estrategia de gestión de riesgos en toda la agencia.
Anteriormente, las métricas de seguridad y la supervisión de riesgos estaban distribuidas en varias oficinas, lo que dificultaba que la FAA compartiera datos de seguridad y respondiera rápidamente a los riesgos emergentes. Cabe decir que el SMS es una herramienta utilizada desde hace mucho en aviación en los países de la OACI.
Este sistema, que incluye toda la agencia, permitirá compartir datos e información sobre seguridad con mayor libertad, lo que permitirá actuar con mayor rapidez, afirmó el directivo de la FAA; dijo: «establece líderes permanentes que adoptan la innovación y se centran en implementar un sistema de control de tráfico aéreo completamente nuevo, a la vez que integran tecnologías clave en el Sistema Nacional del Espacio Aéreo». El Plan de Vuelo 2026 es una nueva herramienta que se centra en tres pilares: personal, seguridad y modernización del Sistema Nacional del Espacio Aéreo. Se crea una nueva Oficina de Modernización del Espacio Aéreo, encargada de supervisar la implementación del sistema de control de tráfico aéreo renovado como parte de la estrategia más amplia de la FAA.
La reorganización también establece una Oficina de Modernización del Espacio Aéreo, encargada de supervisar la implementación del sistema de control de tráfico aéreo renovado, como parte de la estrategia más amplia del Plan de Vuelo 2026 de la FAA. El Plan de Vuelo 2026 se centra en tres pilares: personal, seguridad y modernización del Sistema Nacional del Espacio Aéreo. Y algo novedoso e importante: la FAA creó la Oficina de Tecnologías Avanzadas de Aviación, encargada de la integración de drones, aeronaves de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) y otros vehículos avanzados de movilidad aérea en el espacio aéreo de Estados Unidos; esta implica una forma novedosa de abordar las tecnologías de aviación emergentes, ya no como programas especializados sino como parte fundamental de su futuro estratégico.
Los directivos enfatizaron que la reorganización no incluirá despidos ni reducciones de personal como parte de la transición. En cambio, los cambios buscan optimizar la toma de decisiones y reducir la duplicación interna. Con la nueva estructura también se realinearon varias divisiones clave. La FAA consolidó las áreas de finanzas, tecnología de la información y recursos humanos en una única Oficina de Administración y Finanzas. Una Oficina de Políticas y Asuntos Legales ahora supervisa la elaboración de normas, la labor regulatoria y la participación de las partes interesadas. Las funciones de supervisión tradicionales, como el transporte espacial comercial, la seguridad e inteligencia y la certificación, permanecen bajo oficinas.
Como podemos observar de esta renovación derivada del espantoso accidente de enero de 2025 en la ciudad de Washington y a instancias de la propia presidencia de aquel país, que reconoció los problemas de la autoridad aeronáutica de Estados Unidos, se realizaron los cambios necesarios para que la autoridad tenga armas para garantizar el máximo esfuerzo para lograr una seguridad. El cambiar solo de nombre de una institución no garantiza la efectividad ni la operación ni los objetivos. Urge a México renovar la Agencia de Aviación con un sensible incremento de presupuesto; hay que seguir tratando de convencer a las autoridades aeronáuticas de esto, en bien de la seguridad de nuestra aviación.
“Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y pueden o no reflejar el criterio de A21”







