
Estados Unidos aceptó excluir a los aviones comerciales, motores a reacción y sus componentes de los aranceles, esto a pesar de que el Departamento de Comercio determinara que se tiene una dependencia de productos extranjeros, lo que plantea riesgos para la seguridad nacional.
Estas nuevas tarifas fueron impuestas por la administración de Donald Trump el año pasado, pero tras una intensa presión del sector aeronáutico estadounidense se decidió dar marcha atrás a su decisión.
El informe del Departamento, derivado de una investigación iniciada en 2025, concluyó que la industria aeronáutica de Estados Unidos “depende en exceso de cadenas de suministro extranjeras, lo que genera preocupaciones en materia de seguridad nacional”.
También hizo una advertencia sobre los riesgos asociados con la importación de piezas aeronáuticas debido a problemas de control de calidad y a la falsificación de componentes.
A pesar de estas conclusiones, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, recomendó que no se impongan aranceles de manera inmediata, informó la Casa Blanca.
Mientras que Trump dio la orden de iniciar negociaciones con los socios comerciales para abordar el impacto de las importaciones extranjeras sobre la salud de la industria aeroespacial comercial estadounidense y señaló que podría adoptar medidas unilaterales en un plazo de seis meses si no se alcanzan acuerdos.
Desde que se hizo válido el Acuerdo sobre Aeronaves Civiles de 1979, los aviones y sus componentes han estado libres de aranceles, esquema bajo el cual la industria estadounidense ha mantenido un superávit comercial anual de 75 mil millones de dólares (mdd).







