
El Aeropuerto Internacional Ferenc Liszt de Budapest, Hungría, ejecuta un paquete de intervenciones en la Terminal 2 y áreas operativas para atender el incremento de demanda en temporada alta.
El plan incluye ajustes en procesos de facturación, control de seguridad y estacionamiento, además de obras internas que buscan sostener la operación diaria y preparar la transición hacia el proyecto Terminal+.
La administración prevé que estos cambios eleven la capacidad de atención sin modificar la estructura principal del aeropuerto.
En el área de estacionamiento, el nuevo espacio denominado Relax Parking entró en operación el 1 de junio. Esta instalación suma 2,000 lugares a la oferta de larga estancia e incorpora cerca de 50 puntos de recarga para vehículos eléctricos.
El acceso se resuelve con un servicio de autobuses con salidas cada 15 minutos y con una ruta peatonal que permite llegar a la terminal en aproximadamente 15 minutos.
Dentro de la Terminal 2A, el aeropuerto amplió la capacidad de facturación con la instalación de siete mostradores híbridos en un espacio antes destinado a comercios.
Estos puntos funcionan como drop-off tradicional o de autoservicio según la demanda. El esquema permite que el pasajero imprima etiquetas, pese el equipaje y complete el proceso en minutos.
Tras la entrega, las maletas ingresan a la banda y siguen los protocolos de seguridad establecidos.
El control de seguridad también registra cambios. El aeropuerto reorganizó los accesos con nuevos lectores de tarjetas de embarque y habilitó ocho carriles de mayor longitud. Este ajuste permite que más pasajeros se preparen de forma simultánea antes de la inspección.
En el SkyCourt, el sistema de climatización se ampliará a mediados del verano con la instalación de dos unidades de tratamiento de aire. Con esta intervención, la terminal podrá mantener condiciones térmicas estables durante días de alta temperatura y volumen de usuarios.
La administración busca con ello sostener condiciones de confort en el área central de pasajeros.
Las obras internas incluyen la renovación de la estación de bombeo contra incendios, que ahora cuenta con equipos nuevos y una línea diésel con capacidad mínima de 45,000 litros por minuto. Este sistema respalda instalaciones críticas como hangares, zonas de mantenimiento y áreas de abastecimiento de combustible.
Además, el aeropuerto concluyó la rehabilitación de la calle de rodaje G, con una superficie de más de 17,000 metros cuadrados. El proyecto sustituyó la base del pavimento, incorporó concreto basáltico, renovó drenaje, iluminación y señalización, con el objetivo de asegurar la operación durante la temporada de verano.







